Fuera de ruta

Empleo y ocupación en la pandemia: señales y rasgos de la recuperación


Por Gabriela Grijalva Monteverde*

El pasado miércoles tuve el gusto de participar en la mesa redonda Saldos de la pandemia y rutas de la recuperación económica post-covid-19 organizada por El Colegio de Sonora a través de su
Centro de Estudios del Desarrollo. Comparto aquí algunos de los datos y reflexiones que preparé para mi participación.

A 4 meses de concluidas las medidas que limitaron la movilidad de buena parte de la población y redujeron el funcionamiento de la economía a la operación de actividades esenciales durante los meses de abril y mayo, las cifras de ocupación con que se cuenta en el ámbito nacional (de las encuestas de ocupación y empleo del INEGI) y estatal (las cifras del empleo asegurado en el IMSS) indican que para fines de septiembre la actividad económica se habría reactivado ya en forma importante, dando pie con ello al retorno a la ocupación de muchas personas que habían salido de la actividad laboral en los meses de mayor confinamiento.

El marcado descenso de la participación económica de hombres y mujeres, con pérdidas como no se habían visto con anterioridad en tan poco tiempo, para fines de septiembre ha sido remontado en alguna medida: de un estimado de alrededor de 12 millones menos de personas ocupadas en mayo con relación a febrero (nivel nacional pre pandemia) se habrían recuperado 8 millones al 30 de septiembre. Es en ese sentido que se puede hablar de una cierta recuperación, aunque evidentemente faltarían aún por recuperarse una tercera parte de los empleos u ocupaciones que había antes del confinamiento (poco más de 4 millones).

La información disponible indica no solo la extensión cuantitativa de lo que aun resta por recuperar, sino también las formas en que la pandemia está reconfigurando los mercados de trabajo tanto en el ámbito nacional como regional, indicándonos las posibles trayectorias que la recuperación post-covid estaría asumiendo en nuestro país. Y es que la crisis económica y de salud se conjunta con desigualdades pre-existentes que hacen que sea experimentada de diferente forma por distintos grupos sociales: por hombres y mujeres, por grupo de edad, por estrato socioeconómico y según la región en que se habite, entre otros.

En esta crisis, las mujeres han visto disminuida su participación económica en actividades de mercado aún más que los hombres, lo que supone un retroceso en términos de avances hacia la equidad. Previsiblemente, la continuidad de la escuela en casa y la más frecuente realización de los trabajos de cuidados por las mujeres en sus hogares continuará siendo un obstáculo o limitante para su participación en actividades remuneradas, comprometiendo con ello su bienestar y el de sus dependientes.

Por grupo de edad, las personas más jóvenes y las adultas mayores están resintiendo más las dificultades de desempeñar una actividad remunerada. En el ámbito regional, algunas entidades fronterizas empiezan a observar un nivel de recuperación de los empleos formales registrados en el IMSS mejor que el del conjunto nacional.

Pero la característica más distintiva de las transformaciones que experimentan las actividades laborales en la actual coyuntura nacional y regional, que la diferencian de las otras crisis que se han enfrentado con anterioridad, es que ahora las ocupaciones informales (que incluyen muchas actividades de servicios personales en el sector informal que se ven dificultadas por la epidemia, así como actividades precarias en el sector formal) son las que continúan más disminuidas, de manera que si no pueden ofrecer refugio ni a quienes ya las desempeñaban, menos a quienes se desempeñaban en el sector formal y continúan afectados, la mayoría de ellos ganando bajos ingresos antes de ser despedidos.

En este sentido, la crisis que ciertamente a casi todas y todos afecta lo hace en forma diferencial, incrementando la pobreza laboral y exacerbando las desigualdades en el mundo del trabajo. Los grupos más afectados requieren ser los más apoyados en esta coyuntura. Y más cuando posiblemente vayamos rumbo a un segundo confinamiento. ¿No lo cree usted así?

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de El Colegio de Sonora.

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