Actitudes

Cómo mejorar la gestión de AMLO


A unos días del segundo informe presidencial, vale la pena revisar algunas actividades que Andrés Manuel López Obrador tendría que realizar o cancelar para mejorar su maltrecha efectividad como jefe del Poder Ejecutivo.

Los dos problemas principales que heredó -el económico y la inseguridad- se han agudizado junto a las complicaciones de la emergencia sanitaria, lo que significa que el tabasqueño está prácticamente reprobado en su gestión presidencial.

¿Qué hacer entonces en los próximos meses para recuperar el tiempo perdido y encauzar al país por el rumbo correcto durante los siguientes cuatro años?

En primer lugar, hay que eliminar las conferencias mañaneras o al menos reducirlas a una por semana.

López Obrador dedica diariamente dos o más horas a este supuesto ejercicio periodístico que se ha convertido en una tribuna para ataques, descalificaciones, burlas, chacoteo, grilla y demagogia.

Van hasta la fecha cerca de 450 mañaneras que han servido simple y sencillamente para reforzar la imagen del Presidente, aumentar su ego, mantener su campaña política y lo más grave: centralizar el poder en una sola persona, lo que parecía haberse superado en México.

Años atrás los miembros del gabinete se movían con mayor libertad, viajaban por el país y el extranjero, realizaban reuniones en sus respectivos sectores y se enfrentaban de manera directa a los medios de comunicación.

Hoy en día son la sombra de un Presidente todopoderoso quien se encarga de administrar su tiempo y que además los humilla o corrige en público como si fueran sus alumnos y no sus colaboradores.

Como segunda acción, el presidente López Obrador tiene que soltar el tema del avión presidencial y dejarlo en manos profesionales.

Es ridículo que como primer mandatario grabe un video para denostar a sus antecesores y de paso promover la venta de “cachitos” de una rifa capciosa como si no tuviera asuntos más importantes que atender.

Por cierto que en su reciente viaje a Torreón, Coahuila, el mandatario arribó en línea comercial, sin embargo, ese mismo día llegaron dos flamantes jets que transportaban a su comitiva y a su cuerpo de seguridad, ¿cuál ahorro, pues?

En tercer lugar, AMLO está obligado a bajarse de la nube del poder y enfrentarse cara a cara y día a día con los sectores del país.

Por fin se reunió la semana pasada con los gobernadores y días atrás con su gabinete, ¿pero cuándo fue la última vez que convocó a los productores del campo, a los maestros, a industriales, al pequeño comercio, a pescadores, ganaderos, mineros, artistas, intelectuales, obreros y a constructores, entre muchos otros sectores?

Hace días nos enteramos de que la alcaldesa de San Francisco de Borja, en Chihuahua, logró mantener a su pueblo libre de coronavirus gracias a la coordinación de todos los sectores.

Hilda María Caro se reunió con los representantes de los ciudadanos, incluyendo al párroco de la iglesia local para juntos luchar contra la pandemia.

No designó, pues, a un todopoderoso, sino que acudió al apoyo de todo el pueblo.

Cuarta acción: los primeros dos años de Gobierno representa un buen momento para que López Obrador evalúe a sus colaboradores y sustituya a todos los ineptos y corruptos que son bastantes, incluyendo a sus delgados estatales.

Si en algo se ha destacado la 4T es en la escasez de cuadros para gobernar y su resistencia a utilizar a los que sí saben pero que sirvieron a anteriores gobiernos.

Por último, AMLO está obligado a revisar su plan económico y a solicitar la participación de todos los sectores -no sólo de sus incondicionales- para sacar adelante al país.

Los pronósticos hablan de una caída mayor a 12% del PIB en 2020, lo que se traduce en desempleo, pobreza, incertidumbre e inseguridad nacional.

El Gobierno federal tiene que abrirse y escuchar las propuestas de todos los componentes de la economía.

Todos estamos de acuerdo con que la política de un país la dirija el Presidente en turno, pero la economía debe quedar en manos de los expertos como sucede en los países desarrollados.

Noticias, noticias…

Hasta ayer miércoles la convención republicana transitaba sin la euforia de eventos pasados, aunque tampoco le han llovido críticas a Donald Trump y su campaña como sucedió la semana pasada.

Hay que estar atentos al mensaje de arranque de campaña del Presidente norteamericano que pronunciará este jueves en un jardín de la Casa Blanca, lo que sí enfureció a los demócratas por aprovechar este ícono de la política yanqui.

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