LA BUENA: Este lunes amanecemos sin los temibles aranceles de Donald Trump. La mala: que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ha transparentado cuál es el verdadero costo de esa negociación.

GRACIAS a las benditas redes sociales -los tuits de Trump- se sabe que México firmó un acuerdo cuyo texto está escondido; tendrá que comprar "grandes" cantidades de productos agrícolas a Estados Unidos; y además hay una cláusula que no se ha hecho pública pero se refiere a algo que nunca antes se había hecho.

QUÉ BUENO que el presidente López Obrador es dueño de su silencio, pero revelar qué se pactó con los gringos y bajo qué condiciones no es un asunto de gustos personales, sino de rendición de cuentas institucionales.

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ENTRE QUE son peras o manzanas (o plátanos o piñas) lo que se tendrá que comprar a EU, en México hay que replantear el tema migratorio. La política de brazos abiertos del gobierno, quedó claro, nomás no funcionó.

¿QUÉ HACER? Hay quienes piden un nuevo modelo, como la emecista Pilar Lozano, que propuso una Secretaría del Migrante. Otros quieren endurecer mucho más la estrategia. La migración se ha convertido en un acertijo de 150 mil personas al mes que no dejarán de llegar y que, con el acuerdo con Washington, tampoco se podrán dejar llegar. La solución difícilmente estará en una sola cabeza.

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NO HAY peor ciego que el priista que no quiere ver la desgracia de su partido. En el PRI quieren ir a la elección interna con un padrón de ¡6 millones de simpatizantes! Si esa cifra fuera realidad, José Antonio Meade habría obtenido mucho más que sus tristes 7.6 millones de votos. ¿Será que ya les gustó ver sus urnas vacías o que necesitan espacio para el mapacheo? Es pregunta.