Serpientes y Escaleras

La transformación de Claudia: de jefa a suspirante


En el círculo de amigos y colaboradores más cercanos no han dejado de notar la metamorfosis que ha sufrido la Jefa de Gobierno de la CDMX. “Es una Claudia antes de las elecciones del 6 de junio y otra después de esos comicios”, dice un colaborador de Sheinbaum que la conoce desde hace varios años. La jefa de los primeros tres años llegaba siempre a su oficina a las 7:00 de la mañana, a veces algo desaliñada pero siempre para convocar a reuniones a su equipo desde esa hora y repasar los asuntos de la ciudad. La de ahora puede llegar a las 10:00 de la mañana, pero eso sí, bien maquillada y arreglada, a tono con su nueva imagen de aspirante presidencial.

Pero no es sólo la nueva imagen de la gobernante capitalina. Los cambios que advierten y comentan sus más cercanos, también tienen que ver con la forma de manejar la administración de la ciudad. La mayoría de los temas delicados e importantes, que antes Sheinbaum veía personalmente con sus colaboradores, ahora los atiende por instrucciones suyas el secretario de Gobierno, Martí Batres.

Es como si ahora Claudia Sheinbaum estuviera más preocupada y ocupada por construir su candidatura para 2024 que por atender los asuntos de la ciudad que ahora delega. Al cambio de imagen y de estilos hay que agregar los movimientos en el gabinete de la Jefa de Gobierno. Desde que asumió el Gobierno capitalino en 2018, Claudia Sheinbaum ha realizado 19 cambios y movimientos en su gabinete, algunos de ellos obligados por escándalos de corrupción o conflictos de intereses. Uno de esos cambios que tienen que ver con la operación electoral, fue el del consejero jurídico del Gobierno de la CDMX, Héctor Villegas, a quien removió para poner en su lugar a Néstor Solano, un politólogo que apenas hace dos años se graduó como abogado y que desconoce la materia jurídica y los asuntos que debe atender su consejería. Solano es experto en temas electorales, más que jurídicos. Fue consejero electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México y presidente de ese organismo, pero en 2015, a pesar del claro conflicto de interés se volvió asesor de la entonces alcaldesa de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, y ahora es el consejero jurídico del Gobierno capitalino a pesar de su nula experiencia como abogado litigante.

Sheinbaum sabe muy bien que de su lado tiene la simpatía y el favor del presidente López Obrador, que ve en ella a su favorita rumbo a la sucesión presidencial de 2024. Pero también sabe que en su contra juega su falta de experiencia política y la derrota estrepitosa que sufrieron ella y Morena en la CDMX en los pasados comicios del 6 de junio. Pero sobre todo, y eso explica por qué en los ajustes a su gabinete está desechando a amigos y amigas de toda la vida, expertos en sus áreas, para colocar a operadores políticos y electorales de toda su lealtad. Para colmo, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal han hecho un pacto de unidad entre ellos y, aunque no lo dicen, en contra de Sheinbaum.

Veremos, pues, qué tanto le funcionan a Claudia Sheinbaum sus cambios y transformaciones, tanto de imagen, de estilo de gobernar y hasta de agenda y colaboradores. Estamos a casi dos años de que inicie un proceso interno para definir a quien será la abanderada o abanderado que buscará garantizar la continuidad y la transformación del proyecto lopezobradorista. Y aunque hoy indiscutiblemente es vista como la favorita de Palacio, conforme avancen los tiempos, lo que ahora es su fortaleza, comenzará a convertirse en su debilidad. Por eso todos los esfuerzos y movimientos que hoy realiza la Jefa de Gobierno que quiere evitar a toda costa convertirse en el rival más débil en esta prematura contienda que hoy parece tersa, pero conforme pasen los meses, se volverá cada vez más tensa y encarnizada.

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