Fuera de ruta

Madres trabajadoras: Entre la celebración y la discriminación laboral


En esa época revolucionaria, la maternidad de las trabajadoras fue considerada a partir de la idea de la protección de las mujeres en el trabajo, el Congreso constituyente introduce algunos beneficios, plasmados en el Artículo 123, donde se establecieron derechos a la maternidad y formas de pago por el trabajo, el artículo de Cecilia Mondragón de la UNAM, sobre El Avance de los derechos de las mujeres en México, destaca un aspecto relacionado a la igualdad entre hombres y mujeres en ese tiempo “la igualdad en el salario para los dos sexos, quedando establecido al principio que para igual trabajo, corresponderá igual salario, sin que medien excepciones de sexo”.

Recientemente se celebró el Día de las Madres en todo el país, en las empresas e instituciones se acostumbra obsequiarles a las madres trabajadoras flores, comidas, concederles el día para que se ausenten del trabajo; en pocas palabras las hacen sentir que son tomadas en cuenta. Esta forma de reconocimiento, por un día, oculta el verdadero rostro de la discriminación, segregación y violación a sus derechos laborales a los que se han hecho acreedoras como trabajadoras en el terreno de la igualdad laboral.

En el mundo del trabajo, el binomio maternidad y trabajadoras va de la mano, es una mancuerna inseparable en los ambientes de trabajo mexicanos, debido a que ingresa al mercado de trabajo fuerza de trabajo femenina joven que es contratada durante su edad reproductiva; este hecho por si solo tiene bastantes implicaciones en el terreno laboral, político, económico y personal.

En la actualidad, la situación de las mujeres en el trabajo es muy distinta a la de las mujeres de la etapa revolucionaria. Para 2018, las mujeres activas económicamente sumaron en México, 19.9 millones de mexicanas, sin embargo, el aumento de las mujeres en el empleo remunerado, sigue estando muy por debajo de la participación masculina, debido a factores como la discriminación en las prácticas de contratación, en la remuneración, la movilidad y los ascensos. En Sonora, la desigualdad para las mujeres en el ámbito laboral es mucho más alta que con la contraparte masculina, como podemos apreciar en los siguientes datos; para octubre de 2018, 40 por ciento son mujeres ocupadas, a diferencia de los hombres que representan el 60 por ciento (INEGI, 2018).

En el renglón de trabajadoras y maternidad, de 19.9 millones de mujeres trabajan en alguna actividad remunerada, 14.7 millones son madres, cifra que representa el 73.86 por ciento de las mujeres empleadas en México (INEGI, 2018). Respecto a la situación conyugal de las madres trabajadoras sonorenses, el 50 por ciento está casada y el 21 por ciento vive en unión libre (INEGI, 2015), sólo el 71 por ciento tiene pareja, el resto está divorciada, separada o sola. Esto significa que una de cada tres mujeres vive sola con sus hijos y debe arreglárselas para trabajar y atender la familia, sin apoyo institucional para resolver el cuidado de los hijos mientras trabajan.

El caso de las trabajadoras de las maquiladoras es ilustrativo de la situación de discriminación que viven las madres trabajadoras, uno de los principales factores que materializan las desigualdades y la violencia de género, son las limitaciones a las expectativas de desarrollo de las mujeres por su maternidad. Al personal femenino les son negadas las oportunidades de ascensos y desarrollo laboral por causas relacionadas a solicitudes de permisos sin sueldo para atender el cuidado de los hijos cuando enferman y en su lugar se asciende al personal masculino.

La discriminación por la maternidad de las mujeres es cotidiana en los ambientes de trabajo no tiene tregua, la solicitud de certificado de ingravidez como requisito para su ingreso al trabajo continúa vigente, los despidos por embarazo y la negativa a renovar el contrato de trabajo por la misma causa, continúan ejerciéndose contra las trabajadoras, no obstante que la legislación laboral lo prohíbe.

Reciben menos de un salario mínimo 61 por ciento de las mujeres. Más de 10 salarios mínimos, un 81.8 corresponde a hombres y un 18.2 son mujeres. De 5 a 10 salarios mínimos 33.5 por ciento de mujeres y un 66.5 por ciento, son hombres (ENOE, 2017). De manera que si 61 por ciento recibe menos de un salario mínimo, significa que la población femenina seguramente carecerá de servicios médicos y seguridad social.

De las poco más de 482 mil mujeres ocupadas que residen en la entidad, 20.8 por ciento han experimentado violencia laboral; de ellas 89.1 por ciento enfrentaron discriminación y 23.1 por ciento, acoso sexual. Para el 60.9 por ciento de las mujeres ocupadas que han sido violentadas, la agresión provino de algún compañero, mientras que el 54 por ciento fueron agredidas por su patrón o jefe (INEGI, 2011).

Finalmente, el logro de la igualdad de género en México enfrenta serios problemas caracterizados por una profunda brecha entre la implementación formal de leyes, programas y presupuestos para hacer avanzar la igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo. En contraste, tenemos una persistente situación de discriminación, desigualdad y violación de los derechos humanos laborales de las trabajadoras y sus derechos ganados por la maternidad. Se requiere la urgente implementación de nuevas estrategias, gestiones y diseño de políticas públicas laborales que logren revertir el estado de inequidades y violación de derechos a las madres trabajadoras.

*Doctora en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora
Profesora del Posgrado en Gestión de Salud de ISAP
Presidenta de LIBERTAS, AC
scaronemireya@gmail.com

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