Se le olvidó Ovidio

Se le olvidó Ovidio, escribe Joaquín López-Dóriga en #EnPrivado

Todas las cadenas son tan fuertes como su eslabón más débil.

Florestán.

El jueves 17 de octubre de 2019 fue uno de los días más difíciles del presidente López Obrador cuando ordenó suspender un operativo en Culiacán para aprehender a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera, (a) “El Chapo” Guzmán.

Los militares ya lo tenían detenido en su casa mientras en el Gobierno daban versiones contradictorias y falsas, la ciudad ardía por la reacción de sus sicarios a los que, tras el arreglo les ordenó por un celular que le acercaron los federales un alto al fuego y que se retiraran, que ya lo iban a soltar.

Toda la conversación se escuchó en vivo y, sí, el Gobierno cedió, los militares lo liberaron y se fueron. Era suyo, lo tenían y lo dejaron ir, ignorando, el Gobierno, la orden de aprehensión girada en su contra con fines de extradición a solicitud del Gobierno de Estados Unidos, pero obedeciendo una orden superior.

La pregunta era ¿quién había dado la orden de liberar al hijo de Guzmán Loera, y por qué?

López Obrador reconocería que había sido él para evitar lo que llamó una masacre en Culiacán, bajo control de decenas de sicarios de “El Chapo”.

De aquel frustrado operativo se cumplieron dos años este domingo.

Ayer, en la mañanera, la reportera Reyna Haydeé preguntó a López Obrador si había intervenido para que el exgobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés, llevara su proceso en libertad, lo que rechazó: “Desde que soy Presidente no he intervenido para que se castigue a nadie de manera injustificada, no he intervenido para liberar a nadie”.

Y creo que se le olvidó el caso de Ovidio, porque el 19 de junio del año pasado, de gira en Morelos, reveló: “Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”.

O sea que su afirmación de ayer de que “nunca he intervenido para liberar a nadie”, tiene, al menos, una excepción: la de Ovidio Guzmán, quien sigue libre.

RETALES

1.- LÍMITE. Como siempre, los que dicen ser diferentes, llevarán la aprobación de la Ley de Ingresos al límite, mañana miércoles 20 de octubre que vence el plazo constitucional. Lo que más le importa al Presidente es el Presupuesto, como ha reiterado, para garantizar el flujo en sus programas sociales, que en 2022 superarán los 400 mil millones de pesos;

2.- REFORMA. Al menos dos fondos extranjeros preparan demandas contra el Gobierno de México por la cancelación de permisos de aprobarse la reforma eléctrica. Recurrirán a tribunales internacionales y allí no alcanzará la advertencia de Manuel Bartlett de que mejor no busquen pleito. Lo buscarán y, afirman, lo ganarán. A ver; y

3.- CAUTIVOS. Con la aprobación del registro automático como contribuyentes del SAT a los mayores de 18 años, la base se incrementará en treinta millones de causantes, lo nunca visto. El método será la CURP, y para adentro.

Nos vemos mañana, pero en privado.