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“Falsos Profetas”


“Debes sentirte orgulloso” Ahora te enfrentarás a los falsos profetas, personas que fingen hacer magia. Tu misión será descubrir su engaño” Dicho esto Merlín desapareció.

Meredith despertó con las primeras luces del alba, desayunó y caminó hasta llegar a la siguiente aldea. Justo al entrar escuchó: “Con esta pócima encontrarás la fortuna” El supuesto mago  hablaba con un orfebre, mientras otro “mago” algo mayor sonreía. ¡Sin duda un par de charlatanes! pensó.

Quería gritar que mentían, pero al hacerlo retrasaría su misión, así que optó por ser paciente y siguió al orfebre hacia su taller.

Tocó a la puerta y esperó.

— ¿Quién toca?
— Meredith.
—¡No conozco a nadie con ese nombre!
—Lo sé, pero tengo que hablarte de lo que ha sucedido.
—Espero que sea para bien.
—Lo será si me escuchas. Debo decirte que tus problemas no se solucionarán con la “magia” de ese estafador.
—¡Pero no hay suficientes personas en la aldea! no sé que hacer.
—Aún así puedes crecer y hacer que vengan de otras aldeas a comprarte.
—¡Dime cómo y te recompensaré!
—Primero debes jurar que no mentirás solo para vender.
—¡Lo juro!
— Ahora necesitas conocer mejor a las personas de tu aldea: ¿qué quieren? ¿qué les preocupa? ¿qué les haría más felices?
—¿para qué?
—Para que lo que hagas les ayude a sentirse mejor, verse mejor y hacer sentir mejor a otras personas.
—¿Te refieres a que compren para ellos y para otros?
—Sí, así es, que se regalen algo ellos mismos y a quienes aprecian. Si lo haces lograrás algo más…
—¡Habla por piedad!
—Que te regalen algo más valioso que el precio que pagarán: su recomendación; porque no hay nada que te ayude más que un cliente feliz recomendándote.
—¡Gracias Meredith! Sé que no será fácil, pero estoy dispuesto a trabajar en ello. No volveré a confiar en pócimas mágicas. ¿Cuánto debo pagar por tu ayuda?
—Sólo dame algo de comida para continuar con mi viaje. También necesito que recuerdes que la magia sí existe en cada uno de nosotros y una de las formas de liberarla es ayudar a otras personas a ser felices.
—¡Muchas gracias! comentó el joven orfebre, mientras acercaba algo de pan, queso, y leche fresca. Meredith comió, se  despidió y partió hacia su siguiente destino. En la salida del pueblo, vio a los dos estafadores intentando engañar a otros aldeanos.

“No pasará mucho tiempo para que se conozca la verdad” pensó. Caminó hasta un caudaloso río. Era una noche de luna llena en la que se veía con claridad. Encendió una fogata y al sentarse se sintió profundamente agradecido por tener qué comer. Un par de lágrimas brotaron de sus ojos al recordar a su familia.

Nunca se había alejado de la aldea, pero ahora tenía una misión, la misión más importante de su vida. Nos han adoctrinado con una mentalidad de microondas en la que es posible el éxito de la noche a la mañana, gratis, sin esfuerzo ni aprendizaje. Pero eso es una estafa, como la del charlatán de la historia.

Pero la magia sí existe, en  cada ser humano, a través de su capacidad de soñar y comprometerse para hacer realidad sus sueños.

El autor es Papá, Escritor, Conferencista, Consultor, Podcaster
Instagram: @MarioCoronaOficial

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