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No vale doblarse


Este 2020 no fue el año que imaginamos y difícil para muchas familias que perdieron a un ser querido que partió a mejores senderos.

Las circunstancias aún son complicadas y seguimos vulnerables ante la situación inédita consecuencia de la pandemia Covid 19 que azota al mundo sin misericordia.

¡Cuántos sueños se proyectaron para transitar juntos. Muchas ilusiones se esfumaron y hay pasos de soledad bajo una estela de recuerdos que iluminan desde el cielo el camino!

¡Qué no daríamos para que la vida siguiera igual y tener la dicha de tomar un café con la abuela, los padres, hermanos y amigos que en un instante inimaginable dejaron sus cuerpos y el espacio lleno de recuerdos que duelen pero que alientan a proseguir el camino!

La vida dio un giro inesperado y la cotidiano no es como ayer, tiene otro sentido que debemos atender con humildad para ver lo que dejamos de ver por ocuparnos de lo secundario.

La situación que estamos viviendo nos habla de lo vulnerable que somos, lo que un día fue dicha mañana puede ser dolor, ausencia y soledad.

Por intenso que sea el pesar, el sol deja un rayo de luz que avizora que hay caminos posibles, por difícil que sea la situación.

Este año que está por concluir es un año de pérdida, de alguna manera hemos perdido algo, libertad, trabajo, seguridad, certeza, salud y lo más lamentable la pérdida de un familiar, compañero de trabajo, amigo y un ser muy querido que dio un giro radical a nuestras vidas.

Las crisis, por duras que sean, siempre dejan lecciones que atender, y con humildad debemos aprender de ellas para ser mejores personas y reencauzar el camino hacia espacios más luminosos y humanos.

Cuando sintamos que las dificultades nos doblan, pensemos en nuestros seres queridos, recordemos lo mejor de ellos y desde allí saquemos fuerza para salir adelante.

Pensemos en aquel minero que a pesar de las dificultades económicas no se dobló e hizo posible que su hijo concluyera estudios profesionales.

Cuando sintamos que los caminos se nos cierran, pensemos en nuestro pueblo que ha sabido sortear crisis, momentos difíciles y se ha negado a morir.

El año que está por iniciar será difícil como el que está por concluir, y objetivamente complicado de cambiar en un futuro inmediato.

Pero lo que sí podemos cambiar es la actitud frente a lo que estamos viviendo, que no gane la desesperanza y sea la responsabilidad, solidaridad y el optimismo los que guíen nuestros pasos.

No perdamos la confianza y la fe de que vendrán tiempos mejores, porque como dijo el Quijote de la Mancha: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

 

El autor es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Tecnología Educativa. FB: @Soy Pepe Peralta

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