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Una historia de colores


Un humorista invitó a algunos amigos a cenar.

Además de una suculenta y apetitosa cena, les había preparado una sorpresa.

A medida que éstos llegaban a la reunión, eran recibidos por aromas agradables que provenían de la cocina, y todos se regocijaban ante esos estímulos que parecían pronosticar una velada estupenda.

Cuando el alegre grupo estuvo ya todo reunido en torno a la mesa con sus platillos espléndidamente preparados, el anfitrión encendió una luz roja.

La carne en los platos se coloreó de un inesperado tono rojo y tomó una cierta apariencia; pero las espinacas se pusieron negras y las papas de un rojo vivo.

Todos se sorprendieron ante este inesperado aspecto de los platillos.

El apetito de cada uno se sintió amenazado.

Enseguida, la luz roja dio paso a una luz azul y el asado pareció echado a perder y las papas podridas.

Los invitados, sin poderlo evitar, perdieron por completo el apetito.

A continuación, apareció una luz amarilla.

Entonces el vino tinto tomó el aspecto de un aceite espeso y los comensales parecían pálidos cadáveres; las damas no lo soportaron más, se levantaron y abandonaron la mesa.

Nadie pudo comer ni un bocado, aunque todos los invitados sabían que esas curiosas sensaciones habían sido producidas por la sola modificación de la luz.

Esta historia tiene un final feliz, el anfitrión volvió a encender la luz blanca y la velada superó el sorpresivo sobresalto y prosiguió alegremente.

Todos disfrutaron de su cena y la tertulia llenó toda esa noche con una agradable charla compartida sobre esas experiencias que provoca la vista.

Nuestra refl exión ante esta anécdota es una pregunta: ¿Hemos entendido la gran importancia de los colores?

¿Hemos entendido que con ellos podemos provocar determinadas percepciones, resaltar figuras sobre el fondo, estimular estados de ánimo y modificar la conducta?

El tema visual es el primer camino para atrapar la atención de un público objetivo a través de los medios masivos.

Todo esto es totalmente aplicable a una producción publicitaria.

Tener claro el objetivo de percepción-aprendizaje que debemos buscar con la estrategia de comunicación es un correcto punto de inicio.

A partir de ahí, la aplicación de conocimientos técnicos respecto al uso de los colores, el ingenio para encontrar combinaciones de elementos y colores, y la creatividad disruptiva, tanto en concepto como en forma, nos acercará al éxito en los resultados de nuestra acción publicitaria más exitosa.

El autor es publicitario miembro de ASPAC.
Por un México bueno, culto, rico y justo.
direccion@leonmayoral.com

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