La solidaridad, nueva piedra angular de la ciudadanía para salvar a México

La autora es directora Voz Empresarial

Ya inició la fase 2 de la pandemia del Covid-19 en México, ya no son casos importados que sumaron hasta el 24 de marzo, fecha en que redacto esta nota, 367 casos, 4 muertes, y donde los hombres están llevando la peor parte, con 233 contagiados contra 134 mujeres.

Los jóvenes de entre 20 y 39 años de edad es donde el virus también ha hecho de las suyas con el 27% de los contagiados; entre los de 40 y 49 años, el porcentaje de contagio es del 20%, es decir, el segmento productivo del país. Y esto es delicado porque hombres y mujeres que producen, entonces le pegas al corazón de la economía familiar en el país.

Es importante destacar que el Gobierno de Sonora no se esperó a que el Gobierno federal determinara la fase 2, y esto es importante, porque la velocidad con la que se trabaje en la contención, a través del aislamiento social, puede hacer la diferencia en número de contagiados sonorenses.

Pero no hay gobierno que alcance, cuando la ciudadanía no determina cuidarse y seguir fielmente las indicaciones de la Secretaría de Salud y evitar contagios, porque ya estamos en el punto de mayor contagio, sobre todo porque ya son locales y no importados como se manejaba antes, ahora quienes tenemos que dar la guerra contra esta pandemia somos nosotros desde casa.

Hay ahorita un grupo de empresarios locales que en lugar de quejarse se ponen las pilas para evitar el cierre de los negocios para que la gente no se quede sin trabajo.

Empresas y sociedad, así nombran a este video donde empresarios/as afectados/as por la pandemia y donde exponen que las ventas han caído en un 80% y donde los trabajadores son los que serán los más afectados porque no hay para pagarles.

Por otro lado, hay miles de familias que no podrán dejar de trabajar porque viven al día y no podrán quedarse en casa como dicta la alerta sanitaria. Entonces es cuando asociaciones civiles

están llevando despensas a las personas para que puedan subsistir y no tengan hambre sus familias.

Hoy estamos viendo lo que nunca creímos ver, una pandemia del coronavirus que está afectando la forma y la conducta social de los humanos que, encerrados en sus casas, paralizan el mercado de consumo que movía la economía, y que ahora tendrá que innovar para que este modelo se actualice y vea cómo ser más colaborativo e inclusivo, no como el que teníamos, donde el 5% es el dueño de la riqueza de todos.

En estos tiempos de contingencia, las empresas grandes deberán reconvertir su producción habitual a desarrollar productos sanitarios como mascarillas, geles y respiradores o donar despensas. Esto lo están haciendo en España e Italia, donde la crisis del coronavirus ha provocado una tragedia comunitaria jamás vista desde la Segunda Guerra Mundial.

Aquí los bancos se han comenzado a poner las pilas y Banorte anuncia que todos los pagos de créditos se posponen por 90 días. Bancomer también lo está llevando a cabo y se espera que toda la banca se solidarice con sus clientes para sobrellevar esta pandemia que empieza a sentirse ya en nuestro país.

Se han derrumbado los paradigmas que teníamos de cómo conocíamos el mundo. Las personas que tanto luchábamos por tener lo que nos hacía exitosos y poderosos ante los demás, ahora  no los podemos usar: ni ropa ni joyas ni automóviles; en casa, todos juntos, las familias aprenden por primera vez a convivir y poner por encima del egoísmo el bien común.

Momentos históricos que todavía falta mucho por contar, pero ya no seremos los mismos después del Covid-19.

La autora es directora Voz Empresarial

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