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Sistema de alerta temprana


En anterior colaboración había comentado sobre el Marco de Sendai como la plataforma de Naciones Unidas que se focaliza en la gestión del riesgo de desastres, en vez de en la gestión de los desastres, estableciendo un objetivo centrado en evitar nuevos riesgos, reducir el riesgo existente y reforzar la resiliencia a través de cuatro prioridades:

1) Comprender el riesgo de desastres en todas sus dimensiones; 2) Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para gestionar dicho riesgo, garantizando la coherencia entre marcos normativos y regulaciones de todos los niveles de Gobierno, así como de alentar y promover las alianzas público y privadas; 3) Invertir en la reducción de riesgo de desastres mediante medidas estructurales y no estructurales para la resiliencia y; 4) Mejorar la preparación frente a desastres para una respuesta eficaz, y para reconstruir mejor en la recuperación, rehabilitación y reconstrucción.

Estas cuatro prioridades se supone deberían marcar la pauta para los programas en materia de gestión de riesgo y protección civil de los tres órdenes de Gobierno, pero además de los motivos que presumiblemente deberían considerar los congresos, tanto federal como locales, al momento de considerar hacer o reformar sus leyes; también, ser considerados por el sector privado en sus programas, planes y acciones de prevención de riesgos ante fenómenos adversos detectados.

Sin embargo, no sucede del todo. Hoy en día, diversos intereses, alejados del propósito fundamental de proteger la vida y el patrimonio, intentan a veces con éxito, hacer sinónimos los términos “alerta” y “alarma” confundiendo a la sociedad en general, poniendo incluso la vida en riesgo, ya que la diferencia se basa en la variable tiempo. Imperdonable la omisión por ignorancia o comodidad de la autoridad de no intervenir ni trabajar en el tema.

Un Sistema de Alerta Temprana (SAT) no se debe considerar como un hecho exclusivamente tecnológico, excesivamente caro y presupuestalmente inalcanzable para los gobiernos locales, básicamente se requiere conocimiento, capacidad y voluntad, tanto política como individual.

En este punto aprovecho para explicar brevemente que un SAT se integra de cuatro componentes:

1) Conocimiento del riesgo que requiere preparación, investigación, análisis y documentación; 2) Sistema de seguimiento y alerta donde la definición de parámetros y tecnología tienen un papel preponderante; 3) Sistema de comunicación redundante para que todos reciban el mensaje y claro para que sea no sólo escuchado, sino comprendido; incluye la preparación del personal y medios en comunicación del riesgo y; 4) Planes y protocolos de respuesta sencillos, diseñados mediante participación comunitaria con y para las personas vulnerables al riesgo.

Preguntas serias:

¿Tu comunidad ya lo tiene?

¿Lo conoces?

¿Cualquiera puede ser titular de Protección Civil?

El autor es presidente nacional del Colegio Mexicano de Profesionales en Gestión de Riesgos y Protección Civil, A.C.
marianokatase@gmail.com

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