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¿De verdad tengo una emergencia?


Es una pregunta que muy pocos nos hacemos a conciencia cuando tenemos un incidente; por lo regular, un accidente, ya sea automovilístico o una caída, si sufrimos una quemadura, nos atragantamos o nos pasa algo que esté fuera de nuestra vida cotidiana, es posible que entremos en pánico y no sepamos qué hacer. Podríamos reaccionar caminando de un lado a otro sin solucionar nada, podríamos pensar en hablarle a un familiar o claro, ¿por qué no?, pedir una ambulancia.  ¿Por qué no se me había ocurrido, si ellos están para ayudarme? Es un pensamiento común ya que a veces no estamos entrenados para reaccionar a situaciones extraordinarias. Sólo que aquí viene lo importante, ¿por qué no pedir una ambulancia, si ellos están para ayudarme? Sí, están para ayudar cuando tu vida corre peligro inminente; hoy les quiero contar cómo podemos identificar cuando necesitamos realmente una ambulancia, para eso, primero debemos conocer la diferencia entre urgencia y emergencia.

La urgencia se presenta cuando de forma imprevista nos surge un problema que puede ser originado por causas diversas y necesita de atención médica, cabe destacar que se necesita atención médica pronto, algunos ejemplos de urgencia pueden ser un accidente o caída, un cuadro clínico que aparezca repentinamente, o la complicación de una enfermedad crónico-degenerativa.

La emergencia, en comparación, se presenta cuando la vida de la persona está en riesgo, es decir que la situación que está pasando es crítica y puede perder la vida. Estas situaciones requieren una actuación inmediata de alguna persona y la activación del número de emergencias. Alguno de esos casos son que la persona caiga inconsciente, que esté perdiendo mucha sangre por alguna herida, cuando sufrimos una quemadura severa, con agua o aceite hirviendo, por ejemplo. Que observemos que una persona tiene dificultad para respirar o que haya tenido reacción alérgica severa a algún alimento que ingirió, en caso de algún golpe en la cabeza, donde observemos deformidad en el cráneo; otro ejemplo de emergencia puede ser si sospechamos que la persona tuvo un infarto (porque se agarra el pecho).

Estos casos son algunos ejemplos que podemos identificar casi a simple vista y en donde debemos activar el servicio de emergencias.

Es muy importante si nos toca presenciar alguno de estos eventos, que mantengamos la calma y activemos el servicio de emergencia, los operadores telefónicos están capacitados para darnos orientación e instrucciones en lo que llega el servicio que requerimos.

Nadie está exento de tener un imprevisto o que algún familiar tenga un incidente, por eso lo mejor es estar preparados para saber actuar en ese momento y poder controlar la situación, en emergencias reales, los minutos salvan vidas.

Seamos esa persona que puede hacer el bien en la vida de los demás y contribuir en el tratamiento de una emergencia con un vendaje bien hecho y las palabras adecuadas para que la persona que se encuentra en esa situación pueda sobrellevarla de mejor manera ya que “El destino de los heridos descansa en las manos de quien aplica el primer vendaje” – Nicholas Senn,MD. (1844-1908).

La autora es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, especializada en Producción de Medios. Actual Coordinadora Local de Comunicación Social en Cruz Roja Mexicana, Delegación Hermosillo.

Correo electrónico: diannabaro@gmail.com

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