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Liderazgo: Por supuesto que se vale fallar


Del tema general “Que no te detengan los límites” hablaré sobre el punto 4 que corresponde a “Por supuesto que se vale fallar”.

Si tuvieras un trabajo estable donde la carrera laboral ha sido dinámica, llevas 21 años trabajando ahí, disfrutas lo que haces, de alguna forma has logrado una identidad positiva, pero de repente te llega una invitación que no sabes por dónde vino, participas en el proceso de selección y después te confirman que eres el candidato, lo que implica muchos cambios, riesgo e incertidumbre, pero también es algo que pudiera convertirse en una excelente oportunidad: ¿La tomarías?

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La respuesta a esa pregunta después de un análisis a detalle corresponde a una historia real y personal, que sin dudar ha sido la decisión más difícil de mi vida ya que dejaría de pertenecer a una querida organización, que para mí era y sigue siendo la mejor institución educativa en México. El “aceptar” cambiaría mi vida ya sea porque me podría ir muy bien o no, implicaba dejar atrás toda esa trayectoria para ir a enfrentar un nuevo reto, en un proyecto y lugar diferente que por supuesto visualizaba como una gran oportunidad no sólo laboral sino de vida. Durante el poco tiempo que tuve para responder a la propuesta por supuesto sentí inseguridad, miedo y dudas de qué podría pasar si fallaba, pero después en mi mente recordé que estaría bien arriesgarme como incluso lo promuevo en mis clases con alumnos, colegas e incluso amigos, es decir, ahora me tocaba no sólo hablar sino realmente dar el ejemplo y ponerlo en práctica aplicándolo a mi vida.

He tenido presente la filosofía de que es mejor vivir sin lograr algo, que tratando de asimilar el hecho de que ni siquiera lo hubiera intentado, me queda muy claro que pasando el tiempo nos arrepentimos de aquellos riesgos que no fuimos capaces de intentar.

Seré honesto al compartirte que los resultados en ese nuevo proyecto no se dieron como esperaba a tal grado que después de poco más de año y medio ya no continué en él. En un inicio no fue nada fácil ya que constantemente buscaba culpables, estaba triste, definitivamente me sentía muy mal y preocupado por la incertidumbre de todo lo que dejé y que pudiera venir.

Con esta anécdota no quiero transmitirles un mensaje negativo sino al contrario, cuando corremos riesgos y tomamos decisiones difíciles siempre existe la posibilidad de fallar y créanme ¡está bien, se vale! Les explico: Después de vivir momentos complicados y no lograr el sueño que me había trazado, hasta el momento que decidí eliminar “los posibles culpables”, así como quitarme tantas excusas y realmente aceptar que yo era el primer responsable de lo sucedido, el haber fallado en esa ocasión me ayudó a aprender, crecer y mejorar como persona generando nuevas oportunidades de todo tipo desde contar con nuevos y además maravillosos amigos y colegas, conocer una cultura diferente, identificar qué otra habilidad puedo ser capaz de desarrollar y realizar cosas impensables que van desde trabajar en áreas que nunca imaginé hasta emprender, pero lo más importante es que con toda esa experiencia logré definir cuál es mi propósito de vida y confirmar mi gran pasión, que es para lo que actualmente estoy trabajando dirigiendo mis acciones hasta que pueda lograr o al menos estar cerca de lo anhelado.

También comprendí que nunca es demasiado tarde para intentar algo nuevo y dar un gran paso hacia adelante que incluya enfrentar el misterio, así como experimentar una aventura desconocida. Por supuesto que no es fácil y hasta podemos tardar más de lo esperado en avanzar, pero siempre podemos avanzar para lograr ser esa persona con la que hemos soñado ser. El intentar y fallar es duro, pero implica luchar por algo que realmente vale la pena donde también se requiere aceptar, aprender, fluir, identificar, mejorar, descubrir habilidades nuevas en nosotros, trabajar en mejorar nuestro entorno y trascender como persona, en pocas palabras no tenemos razón o justificación para que permanezcamos en la rutina, aunque parezca demasiado cómoda o buena.

Reflexiona sobre ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Correr riesgos y sobrevivir a nuevos retos es sencillamente excitante, esa sensación de miedo y poder fallar debe ser realmente atractiva. Que ese miedo a fallar no surja por no tener nada qué hacer y no tener retos qué lograr, sino porque estamos en movimiento constante; la vida debe ser una batalla hacia el cambio en contra del aburrimiento, generando nuevas ideas, nuevas aventuras y llevarlas a cabo.

Los invito a que la mayor parte del tiempo conservemos ese espíritu de aventura vibrando en todas esas acciones y haciendo nuestra vida más profunda, más atractiva y más sublime aunque para ello exista el riesgo latente de fallar, pero que, insisto, está bien, entendiendo que es parte del proceso, siempre y cuando nos hagamos responsables de nuestras decisiones; entendamos el aprendizaje que nos ayudará a disfrutar del camino, crecer como personas y crear una mejor vida o al menos lograr que sea diferente.

“¡Arriésgate! No te quedes con las ganas de saber qué pasaría,

lánzate, atrévete, que si de los éxitos se disfruta de los fracasos se aprende…”

Sergio de Sa

 

El autor es maestro y su contacto es alexlinasdiaz@gmail.com

@linas_alex

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