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Ser padres antes que entrenadores


Es comprensible que como padre de familia uno quiera lo mejor para sus hijos.

Queremos que sean aún mejores de lo que fuimos nosotros y que tengan lo que nosotros no tuvimos, eso está más que claro y más que entendido.

En el mundo del deporte y más en el inicio de la carrera de los deportistas, los padres, como debe ser, están muy involucrados en la actividad de su hijo.

Ellos quieren asegurarse de que sus hijos reciban las mejores indicaciones y tengan el mayor aprovechamiento de la actividad y deporte que están practicando.

El rol como padre de un deportista es lo más importante en las primeras etapas.

Creo firmemente que los primeros años de la vida deportiva de un niño el mérito es casi 100% del apoyo de los padres de familia.

En lo personal no veo cómo habría sido mi vida de deportista sin el apoyo de mis papás.

El despertarme a las 4:30 de la mañana desde muy chico para no faltar nunca a los entrenamientos, el tener todo listo para llegar, comer y regresar al entrenamiento y el organizar su vida, vacaciones, viajes familiares y todo alrededor del calendario de competencias es algo que siempre estaré agradecido.

El niño debe de saber que sus padres lo apoyan y muestran interés por lo que hacen porque al final de cuentas, con las personas que el niño quiere quedar bien es con sus papás.

Este rol de padres tiene siempre que quedarse así y ser esa la prioridad.

Ser padre y no entrenador.

En mi experiencia me ha tocado que muchos papás en ocasiones confunden el apoyo hacia sus hijos y se convierten en entrenadores y olvidan su rol.

Estos padres de familia, aunque en su mayoría las intenciones son siempre buenas, confunden al niño con indicaciones que a veces entorpecen la enseñanza en el deporte.

La mayoría de estos padres, no siendo expertos o no teniendo todo el conocimiento en el área, instruyen a sus hijos de la manera incorrecta y hacen que el trabajo y proceso de enseñanza del entrenador sea más difícil.

Al mismo tiempo muchas veces los padres reprenden a sus hijos por su desempeño en competencias y esto puede hacer que sus hijos pierdan el interés por el deporte.

Las correcciones, regaños y/o retroalimentaciones de las competencias deben de venir del entrenador, de esa forma el niño desde temprana edad reconoce los diferentes roles y participaciones de cada persona en su vida deportiva.

El padre siempre tiene que ser eso, un padre, y apoyar en toda forma a su hijo.

Su hijo debe de saber que haga bien o no las cosas en una competencia, sus padres siempre estará ahí para él, apoyándolo a que sea mejor.

El ser papá de un deportista se dice fácil, pero es muy difícil, ya que como padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y creemos que no hay nada mejor que nosotros para educar a nuestros hijos en cualquier área.

Dejemos que el entrenador le dé las instrucciones y capacitaciones necesarias para que sean los deportistas que puedan ser, claro, siempre con el apoyo de los padres.

Trabajen con los entrenadores para que cada quien en su rol haga lo mejor posible para hacer de su hijo todo un campeón.

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