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Profesora desarrolla el ‘LinkedIn’ para refugiados


linkedin regugiadosCarmen Bachmann es profesora de impuestos y finanzas en la Universidad de Leipzing. (Especial ( EXPRESO)

Según la Agencia para Refugiados de la ONU, más de 30 mil personas se ven obligadas cada día a huir de sus hogares debido a un conflicto o a la persecución.

Pero una enérgica profesora universitaria alemana decidió que lamentarse o abrumarse no resolvería nada, por lo que decidió poner manos a la obra.

Carmen Bachmann es profesora de impuestos y finanzas en la Universidad de Leipzing. Hay unos 6 mil refugiados políticos que viven en Leipzing, y el Gobierno sólo puede satisfacer sus necesidades básicas.

Podría haber ayudado ofreciéndose como voluntaria de agencias de ayuda humanitaria que recolectan ropa o muebles para los refugiados, pero eso no le parecía el mejor uso de su tiempo.

“Soy una profesora titulada. Pensé que mi contribución para aliviar esta situación se encontraba en mi misma profesión”, contó a NPR.

El acercamiento

Bachmann había oído que había gente en los campos de refugiados que contaban con una formación académica avanzada, por lo que decidió acercarse a ellos.

Conozco las necesidades especiales de las personas con un perfil académico, y decidí que en eso podía contribuir.

“Pensé que si esperaban un año y dejaban de investigar esa era una gran pérdida, una pérdida para quienes dejaron de disfrutar de sus conocimientos, una pérdida para la sociedad”, añadió.

El primer pensamiento de Bachmann fue ayudar a estos refugiados a encontrar trabajo. Llamó a la Oficina de la Agencia Federal del Empleo en Leipzing.

“No tenemos programas para personas altamente calificadas”, le respondió Ferry Heuer, un asesor de la agencia.

La mayoría de sus ofertas de trabajo para refugiados era como obreros no calificados, le indicó.

El sitio WEB

Frustrada, Bachmann decidió que en su lugar crearía un sitio web que permitiera a los científicos refugiados ponerse en contacto directamente con los académicos alemanes.

Las conexiones hechas vía el sitio web podrían luego conducir a un trabajo, pensó Bachmann, aunque sabía que no necesariamente. Podrían, también, conducir a una invitación a un seminario o a una colaboración. O podría ayudar a los científicos refugiados a tener acceso a las últimas revistas de investigación.

Como mínimo, pensó, el sitio web podría ser valioso como una red social de apoyo profesional, para que los académicos alemanes fueran emparejados con otros colegas de otros países para ayudar a los refugiados a permanecer en contacto con su campo de estudio y aprender de los últimos avances.

Bachmann y una de sus estudiantes en la universidad se lanzaron al proyecto. Hubo muchas noches con pocas horas de sueño. Finalmente, cuatro semanas después de que comenzaran a trabajar en la página, Chance-for-Science, estaba lista para operar.

Sentí la piel de gallina cuando presionamos un botón y el sitio estaba en línea. Pensé, okay, ahora ya podemos dormir bien, funcionará”, relató.

Sólo que no fue tan sencillo.

La buscan los medios

Los medios de comunicación alemanas amaron el proyecto. Bachmann dio muchas entrevistas y otras universidades se pusieron en contacto con ella.

“Buena idea. También queremos ayudar”, le dijeron algunos.

El problema fue que ninguna persona se había registrado para recibir ayuda.

“No teníamos refugiados”, precisó Bachmann.

Pese a quedar desanimada, también sabía por experiencia que a veces se necesita de un toque personal para que un proyecto prospere.

Su vida

La propia vida de Bachmann se asemejaba a la de los refugiados: aislada, sin suficiente trabajo. En ese entonces aún era una adolescente y ya era una madre soltera, que dependía de la asistencia social.

Cuando necesitaba ayuda, el apoyo no provino de un sitio web, sino de un ex profesor de secundaria que se acercó a ella.

“Él, casi todas las semanas, venía y me traía libros, o simplemente hablaba de libros. Paseábamos por el parque con mi hijo y esas charlas me mantenían viva, pues podía hablar de esos libros con alguien”, recordó.

El interés que mostró ese profesor por ella le ayudó a dar significado y dirección a su vida, y la impulsó a tener la exitosa carrera que tiene hoy.

Si los refugiados no irían a su sitio web, decidió Bachmann, entonces ella iría a ellos.

Bachmann entonces fue a un campamento que el Gobierno había establecido en Leipzing, que en ese momento albergaba a unos mil 600 refugiados.

Había hecho algunos folletos para distribuir de su sitio web, pero no estaba segura de cómo proceder, e hizo lo más obvio que se le ocurrió.

“Sólo di un paseo y dije: ‘Hola, ¿hay alguien que hable inglés o alemán? Yo soy Carmen, de una universidad'”, dijo.

Al principio, los refugiados no supieron qué hacer, pero poco a poco fueron acercándose a ella.

La mayoría de esos académicos traía su diploma con ellos -como su diploma por un doctorado en Biología, o de grado en una ingeniería.

Bachmann se dio cuenta que estas personas que habían huido sólo con sus posesiones más preciadas consideraban sus diplomas como una de esas posesiones.

Un ingeniero sirio al que conoció en el campo de refugiados se mostró feliz de que lo reconocieran como profesor.

“Me dijo: ‘No me siento nadie aquí. En Siria era un profesor, y aquí no puedo hacer más que sentarme por ahí'”, rememoró.

Después de varias de esas conversaciones, su determinación de ayudarlos pasó de una idea intelectual a un compromiso más emocional.

Y ahora, finalmente, su trabajo está dando frutos.

Más de 500 personas se registraron ya a su sitio web -unos cuatro de ellos son científicos refugiados, y el resto científicos alemanes que quieren ayudar. Pero es paciente, y cada día conoce a nuevos refugiados interesados en su página.

Funcionarios de la Unión Europea han invitado a Bachmann a Bruselas para discutir su idea.

EXP/REF/FR/MAR/2017

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