Se tiene que proteger de él mismo, y no sabe cómo.
Florestán

Cuando el próximo martes millones de estadounidenses acudan a votar a su próximo presidente, gane o pierda Donald Trump, que confío en que sea derrotado, el daño ya estará hecho.

Y me refiero a la penetración, a la aceptación de su discurso de odio que es el que millones de los suyos quieren oír en un país que apenas que ha cumplido cincuenta años de que los negros pudiera votar, con Lyndon B. Johnson, en 1965, y a 49 de que se pudieran casar personas de diferentes razas y cuando hoy tiene un presidente negro que no ha logrado que esa igualdad llegue a las calles, a los pueblos, a las ciudades en cuyas comunidades las leyes impiden la construcción de edificios, solo casas unifamiliares para que, por el precio, sean para blancos, condados donde ven cómo, el exilio de los caucásicos, reducen la recaudación afectando los programas de educación, salud, medioambiente y seguridad.

Pero los negros son los menos afectados por ese discurso de odio del que han sido víctimas desde los primeros envíos de esclavos que forjaron el crecimiento y el imperio. Las nuevas víctimas de ese odio son los musulmanes, que ya venía desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, y, sobre todo, los mexicanos que Trump puso en el centro de su campaña xenofóbica y que hoy, además de solos y de vivir en las sombras y en la explotación, bajo la amenaza permanente de ser detenidos, separados de sus familias y deportados, los ha puesto contra la pared, llamándolos criminales, violadores, delincuentes, cuando está documentado que no son nada de eso, por el contrario, es la comunidad que, aunque hay excepciones, tiene el nivel más bajo de delincuencia, por debajo, incluso, del promedio de los estadounidenses.

Pero Trump removió lo peor de los peores y el martes, gane o no, que espero sea derrotado, los que habrán perdido de antemano, son nuestros paisanos, porque Trump pasará, pero el odio que despertó y acrecentó contra los mexicanos seguirá vivo y al alza.
Ese es, para mí, su peor crimen.

RETALES
1. SERENOS.- De nuevo veo que hay quienes ven en Aurelio Nuño Meyer al candidato priista al gobierno del Estado de México, tras la reciente visita de su jefe con elogios de Eruviel Ávila. Les apunto que Aurelio no será por razones domiciliarias: su tarjeta del INE tiene dirección de Ciudad de México, lo que le abriría otra opción;

2. RANCHO.- Un nuevo destino podía tener el rancho que por un valor de 223 millones de pesos se construyó Javier Duarte en Valle de Bravo. Está escriturado a un prestanombres y el punto es cómo recuperarlo; y

3. CUENTAS.- Y ya en esto, que la PGR dé a conocer cuál es la lista de bienes de Duarte que tiene asegurados y las cuentas que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores le tienen intervenidas. Para que luego no vayan a aparecer en otro lado,g o alguien surja como salvador y rescatista de bienes y dinero.

Nos vemos mañana, pero en privado.