papa franciscoCIUDAD DE MÉXICO.- El papa Francisco presidió ayer el rito del Vía Crucis del Viernes Santo en honor a los migrantes y lamentó que a menudo encuentren las puertas cerradas de los países a los que intentan llegar “por el miedo y los corazones blindados de cálculos políticos”.

Francisco presidió este Vía Crucis frente al Coliseo romano, símbolo de la persecución y del sufrimiento de los primeros cristianos, y ante miles de personas que se habían congregado en las proximidades horas antes y que asistieron al rito portando numerosas velas.

Durante su oración, Jorge Bergoglio rechazó las injusticias sociales a las que se refirió como cruces del mundo y entre ellas citó la codicia y el poder y a “la humanidad que vaga en la oscuridad de la incertidumbre y en la oscuridad de la cultura del momento”.

También deploró el hecho de que haya familias que se vean “destruidas por la traición, por las se- ducciones del maligno” o por el egoísmo, que existan personas “hambrientas de pan y de amor”, gentes “abandonadas incluso por sus propios hijos y parien- tes”, y personas que “no tienen el consuelo de la fe”.

Habló al mismo tiempo de los “pueblos sedientos de justicia y paz”, y se acor- dó de los “ancianos que se arrastran bajo el peso de los años y la soledad”, pero también de los niños “heri- dos en su inocencia y en su pureza”.

EXP/REF/FRU/ABR/2019