papafrancisco sanatosCIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco elevó este domingo al honor de los altares a los beatos Pablo VI, que condujo la Iglesia católica entre 1963 y 1978, así como a Óscar Arnulfo Romero, mártir salvadoreño asesinado en 1980 y conocido como “el obispo de los pobres”.

Ante más de 80 mil personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, celebró una misa para la canonización, también, de otros cinco beatos: los sacerdotes Francesco Spinelli y Vincenzo Romano, las religiosas Caterina Kasper y Nazaria Ignazia March Mesa, y el joven italiano Nunzio Sulprizio.

Al inicio de la celebración, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede, Giovanni Angelo Becciu, leyó extractos de las biografías de cada uno de estos personales y solicitó oficialmente su declaración como santos.

Óscar Arnulfo Romero Galdámez
Recordó que Óscar Arnulfo Romero Galdámez nació en Ciudad Barrios (El Salvador) el 15 de marzo de 1917, en 1930 ingresó en el seminario menor de San Miguel y ordenado sacerdote en Roma. Fue director del Seminario de San Salvador.

En 1970 fue elegido obispo auxiliar de San Salvador, en 1974 fue nombrado obispo de Santiago de María y, en 1977, arzobispo de San Salvador. Habiendo explotado en su país una guerra civil, decidió conducir una pastoral de mayor fortaleza, continuó el cardenal.

El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la misa con los enfermos del hospital, fue asesinado. Fue beatificado en 2015 en San Salvador, apuntó.

Juan Bautista Montini, Pablo VI
Sobre Juan Bautista Montini, Pablo VI, evocó su nacimiento en Concesio (Brescia) en 1897, su ordenación sacerdotal en 1929, su nombramiento como sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano en 1937 y destacó su interés por ayudar a los perseguidos en la Segunda Guerra Mundial, sobre todo los judíos.

Agregó que en 1952 fue designado pro-secretario de Estado, en 1955 arzobispo de Milán, en 1958 fue nombrado cardenal por Juan XXIII y el 21 de junio de 1963 fue elegido Papa, tomando el nombre de Pablo VI.

Entre otras cosas llevó a cumplimiento el Concilio Vaticano II, impulsó el diálogo con el mundo y condujo los primeros viajes apostólicos internacionales de los Papas. Murió el 6 de agosto de 1978 y fue beatificado por el Papa Francisco el 19 de octubre de 2014.

Con respecto a los otros beatos, Francesco Spinelli (1853-1913) fue fundador del Instituto de las Hermanas Adoradoras del Santísimo Sacramento; Vincenzo Romano (1751-1831) fue sacerdote diocesano; María Caterina Kasper (1820-1898) fue fundadora del Instituto de las Pobres Esclavas de Jesucristo.

Nazaria Ignacia March Mesa (1889-1943) fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia y Nunzio Sulprizio (1817-1836), fue un joven italiano enfermo incurable que llevó alegría a los otros enfermos y murió a los 19 años.

Tras escuchar las biografías, el Papa pronunció la fórmula en latín por la cual, “para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana”, después de “haber largamente reflexionado”, ordenó la inscripción de los beatos en el Elenco de los Santos, estableciendo que en toda la Iglesia sean “devotamente honrados”.

Al momento del anuncio de la canonización, los presentes explotaron en un aplauso mientras zonaban las fanfárreas de fondo.

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