Deuda

CIUDAD DE MÉXICO.- Las megadeudas heredadas en los estados han provocado que las nuevas administraciones destinen más recursos al pago de intereses que a la inversión pública.

Según S&P Global Ratings, parte del problema entre el endeudamiento y la inversión en infraestructura radica en la planeación, ya que en muchos casos no se buscan proyectos que duren más de un periodo político y cerca del 90 % del gasto se destina a cubrir costos operativos.

La inversión en obra pública, tanto a nivel local como a nivel federal, se ha reducido en los últimos años, situación que compromete el desarrollo económico de las entidades.

En casos como Chihuahua, el pago de intereses y comisiones, denominado costo financiero de la deuda, ascendió en 2017 a cuatro mil 271 millones de pesos, tres veces más que lo destinado a inversión pública en ese año, de acuerdo con cifras de su cuenta pública.

En esa entidad la deuda alcanzó niveles máximos durante la gestión del priista César Duarte, actualmente prófugo.

En Nuevo León, el gasto en inversión pública ascendió a mil 63 millones de pesos, mientras que para intereses y comisiones de deuda se gastaron cuatro mil 168 millones de pesos en 2017, casi tres veces más.

En Quintana Roo y Coahuila, que también enfrentan enormes obligaciones, el costo financiero de la deuda alcanzó 2 mil 95 millones y tres mil 375 millones de pesos, respectivamente.

Esto implicó que en Quintana Roo el pago por servicio de la deuda fuera 2.4 veces lo gastado en inversión pública, y 1.5 veces en el caso de Coahuila, según información de las cuentas públicas de cada entidad.

Ambas entidades fueron saqueadas por exgobernadores priistas en cuyas administraciones los niveles de deuda se dispararon: Roberto Borge en Quintana Roo, actualmente preso y Humberto Moreira, en Coahuila.

De acuerdo con un análisis de S&P Global Ratings los niveles de inversión en algunas entidades del país son tan bajos que ya no cuentan con margen para recortes adicionales.

De las cuatro entidades mencionadas, sólo Nuevo León ha mantenido un nivel de obra pública elevado, por arriba de 10 % del gasto total, mismo que podría ser financiando con deuda.

“Aunque los estados han hecho un esfuerzo por reducir el monto de la deuda, el costo financiero ha incrementado; lo que significa que hay menores recursos disponibles”, señaló Kristobal Meléndez, investigador del CIEP.

Agregó que el alza en las tasas de interés no está en control de los gobiernos locales, pero debe ser previsto debido al impacto que tiene en sus finanzas, especialmente para las más endeudadas.

EXP/REF/EV/MAR/2019