Hermosillo

Según los expertos, esta es la razón de porque las calles de Hermosillo están hechas pedazos


Janeth Ramírez / EXPRESO.

HERMOSILLO, SON.– Por el gran tránsito vehicular que soporta la capital sonorense cada día, el 80 por ciento de las calles de Hermosillo presentan algún tipo de daño estructural, informan especialistas.

Lo ideal, mencionaron, sería que las vialidades de la ciudad fueran de concreto hidráulico, sin embargo, considero que el inconveniente es el alto costo que tiene construirse, pero que largo plazo resulta más económico.

Jaime Varela Salazar, maestro emérito por el Departamento de Ingeniería Química y Metalurgia de la Universidad de Sonora, indicó que la formación y prevalencia de los baches es el principal problema en Hermosillo, situación que se debe a diferentes factores y tiene que ser analizada y resuelta de manera integral.

Explicó que luego de conocer que el Gobierno Federal anunció que se iniciará un programa especial nacional de bacheo en la ciudad, dicho problema debe analizarse detalladamente y ubicar los puntos convenientes para pavimentar a base de concreto hidráulico.

Además, se debería de tomar en cuenta en capacitar al personal encargado de realizar las actividades para beneficio de los automovilistas.

Señaló que el asfalto es una mezcla viscosa que se obtiene principalmente del petróleo, con una composición casi del 84 por ciento de carbono, 10% de hidrógeno, 1% de oxígeno y otros elementos como el azufre, níquel y fierro, que lo hacen, junto con la dosificación de arena y grava, un insumo muy usado para la pavimentación de calles.

Sin embargo, al establecerse cantidades en exceso, tanto la arena como la grava, se pierde una de sus principales y valiosas características: la impermeabilidad.

“El agua penetra y bajo la placa se forma un lodo muy aguado, dejándola casi volando, por lo que cualquier carga la hace quebradiza, provocando un bache por la falta de supervisión en la dosificación y, por otro lado, la insuficiente compactación”, dijo.

Como ejemplo, comentó que en colonias como Bugambilia y Jesús García se trabajó con este material desde hace 40 años, sobre tres tramos de 100 metros cada uno y a la fecha, tres mil metros cuadrados no cuentan con bache alguno, no como a sus alrededores, donde hay uno por cada 5 metros cuadrados.

Por otro lado, indicó que, aunque no tiene relación directa con los baches, las alcantarillas, aparte de su pésimo estado, tienen mucha estrechez: “Deben diseñarse alcantarillas con mayor área de flujo; en drenajes superficiales como es en Hermosillo”.

Agregó que, la ciudad cuenta con profesionistas altamente capacitados para enfrentar estas áreas de oportunidad, con énfasis en la continuidad de los proyectos, y que pueden dar a todos una mejor calidad de vida.

A su vez, Martha Palancares Sosa, ingeniera ambiental en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), consideró que en el caso particular de la ciudad sería oportuno plantear si la solución es atender el problema de raíz y no solo en reparar los baches.

A través de una investigación, dio como resultado que según fuentes consultadas, cerca del 80% de las calles de Hermosillo presentan algún tipo de daño estructural, ya sea en baches, fracturas, grietas, entre otros.

“Al conocer los antecedentes sobre la situación, encontré reportajes hasta de seis años de antigüedad que ya discutían sobre si el origen se encuentra en el rezago en infraestructura pluvial de más del 98% que tiene la ciudad, que provoca que la humedad prevalezca en los pavimentos y que con la fatiga vehicular se colapsen”, citó.

Indicó que este problema debe atenderse de manera inmediata, de lo contrario continuará ese ciclo vicioso con el parcheo de baches e indemnizaciones a los ciudadanos por daños patrimoniales y que no ofrecen una solución a futuro.

La construcción, dijo, debe tener una planeación a futuro para la sostenibilidad de la ciudad con proyectos de pavimentación basados en técnicas más sustentables, como el caso de pavimentos con materiales permeables o porosos que absorban el agua en calles y permitan evitar inundaciones.

Además, se podrían buscar sistemas constructivos, como los llamados pavimentos de concreto estructuralmente reforzado continuo, que consisten en una losa de concreto reforzada con acero y permiten que las grietas transversales ocurran a una separación menor y las mantiene cerradas para obtener una máxima trabazón del agregado.

“Esos sistemas reducen el uso de concreto y hasta una reducción del 35% de emisiones de CO2, siendo sólo ejemplos que buscan presentar posibilidades a pavimentos más duraderos y que minimicen la creación de baches”, concluyó.

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