COMO ya se ha vuelto costumbre cada vez que no les gusta algo, los porristas de Andrés Manuel López Obrador se lanzaron desde el viernes a las redes sociales para atacar al periodista Jorge Ramos.

SOLTARON a sus bots para posicionar el hashtag #ElShowDeJorgeRamos. Peeero, como no prendió, ayer aventaron #JorgeRamosProvocador, que también se quedó corto, pues muchos tuiteros ya conocen la treta.

QUÉ TAL estaría la cosa que los burdos esfuerzos en redes por tratar de hacer quedar bien al Presidente fueron reportados por Bloomberg a través de su servicio mundial de noticias.

LA PRESTIGIADA agencia incluso subrayó las similitudes del tabasqueño con Donald Trump y los obvios riesgos de atizar el odio contra la prensa en uno de los países con más asesinatos de periodistas.

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POR CIERTO, dicen que si las hordas de AMLO en redes se molestaron tanto con la exhibida que le dio Jorge Ramos en un día normal, quién sabe qué pasará hoy... ¡que es Domingo de Ramos!


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QUIENES ya no saben si comerse un bolillo para el susto o de plano tomarse un ansiolítico son los directivos de Grupo Fármacos Especializados, Farmacéuticos Maypo y Distribuidora Internacional de Medicamentos, las tres empresas a las que Andrés Manuel López Obrador pretende vetar.

Y NO ES sólo porque pudieran perder alguno de los millonarios contratos que tienen con el gobierno, sino porque la acusación en su contra les puede acarrear serios problemas en el plano internacional.

LOS QUE saben de estas cosas dicen que los grandes laboratorios internacionales -como Novartis, Pfizer o AstraZeneca, por mencionar algunos- son muy sensibles a los escándalos de corrupción.

DE AHÍ que ya prendieron las alertas ante las acusaciones contra los distribuidores mexicanos, a los cuales les urge limpiar su nombre... y seguro que no será tan fácil como usar algodón y agua oxigenada.


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VAYA que anda jugando con fuego el diputado federal Eraclio Rodríguez. Cuentan que, a pesar de que es dirigente de campesinos de Chihuahua, la mano detrás de las protestas y toma de instalaciones de la Sedatu en Campeche es la suya.

SEGÚN ESTO, lo que el legislador morenista quiere es que el Gobierno federal expropie -ahí nomás- 65 mil hectáreas que están en reservas naturales y se las entreguen a su organización.

DE HECHO, se sabe que ha estado presionando con ese tema en el Congreso en su calidad de presidente de la Comisión de Desarrollo y Conservación Rural. Vaya manera de aprovechar su posición.