Templo mayor

¿A qué fue realmente Andrés Manuel López Obrador a Baja California?


Resulta harto difícil de creer que haya sido mera coincidencia que el Presidente visitara la entidad justo el día de la ilegal consulta de Jaime Bonilla.

SERÍA BUENO saber si se reunió y de qué habló con el gobernador electo que pretende agandallarse tres años en el cargo, por medio de una reforma que ha sido denunciada no sólo por la oposición y los empresarios, sino inclusive por la propia secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

PERO lo que más les urge saber a los bajacalifornianos es si el presidente de México se va a quedar del lado de la ilegalidad, apoyando la extensión del mandato de Bonilla; o si va a ponerse del lado del Derecho, impugnando la maloliente reforma ante la Suprema Corte.

Hasta ahora, López Obrador ha venido jugando con una ambigüedad muy cercana a la complicidad.

UN DETALLE que llamó mucho la atención en su gira del fin de semana, fue que no defendió al gobernador “KikoVega cuando fue abucheado en un mitin.

Dejó que se comieran vivo al panista, quien de plano ni pudo dar su discurso.

¿Habrá sido una represalia por no apoyar el agandalle de Bonilla?

Es pregunta.

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PESE a los acercamientos entre el Consejo Coordinador Empresarial y la Secretaría de Hacienda, hay sectores de la iniciativa privada que darán una última y feroz batalla esta semana para que se modifiquen las nuevas reglas fiscales.

POR EL LADO de la Concamin, Ricardo Cervantes dejó en claro que sigue preocupando la judicialización generalizada de temas fiscales.

En tanto que Armando Piedra, del sector de subcontratación, está sonando la campana porque la reforma abre la puerta a posibles excesos de la autoridad contra los contribuyentes.

Y de parte de Concanaco, Manuel Rodríguez ya dijo que habrá una auténtica cascada de amparos en caso de que se aprueben, así como están, las nuevas disposiciones.

ASÍ QUE más vale que en San Lázaro vayan sacando los ventiladores pues, con todo y el frente frío, la semana va a estar candente pues el jueves quieren tener aprobado el Presupuesto.

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POR LO VISTO la gubernatura de Tamaulipas tiene algún tipo de maldición, pues quienes la ocupan terminan metidos en problemas legales.

Siguiendo el ejemplo de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, ahora a Egidio Torre le están surgiendo acusaciones de desvío de ¡mil 300 millones de pesos! que deberían haber usado para algo fundamental: la seguridad social.

En realidad quien necesita una limpia es la sociedad tamaulipeca.

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