Detrás de la acción unilateral de hacer pública una carta diplomática que envió el 1 de marzo a la Casa Real de España, donde pide al rey Felipe disculparse “por las matanzas e imposiciones de la conquista”, el presidente Andrés Manuel López Obrador abrió una nueva ruta político-ideológica, que arranca con esa misiva y otra enviada al papa Francisco, y que culminará con nuevos festejos y efemérides, propios de la 4T, en el calendario cívico e histórico de los mexicanos: los 500 años de la Conquista sangrienta y el despojo a los “pueblos originales”, y su propio “Bicentenario de la Independencia de México” en 2021 —distinto al histórico y al celebrado por Calderón el 16 de septiembre de 2010— porque dentro de dos años, además de cumplirse 200 años de la consumación de la Independencia por Iturbide, también habrá elecciones para renovar la Cámara de Diputados, varias gubernaturas y una consulta para revocación de mandato, aún en veremos.

El revisionismo histórico de López Obrador, que no es sólo una ocurrencia y que retoma iniciativas similares impulsadas en Latinoamérica por Evo Morales, en Bolivia, y por Nicolás Maduro, en Venezuela, también se basa en el que impulsaron naciones de África, que fueron colonizadas y explotadas, para pedir disculpas y hasta reparaciones económicas naciones de países como Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania, que en su momento se disculparon, igual que lo hicieron Estados Unidos y Canadá con sus pueblos originales.

En el caso de México, la iniciativa del presidente es idea de dos de sus historiadores de cabecera: su esposa Beatriz Gutiérrez Müeller y Paco Ignacio Taibo II.

Y más que buscar reparaciones, la propuesta (que primero desató reacciones adversas del Gobierno Español por el yerro diplomático de publicar una carta privada, pero por otro lado anoche trascendía que la Casa Real de España ofrecerá revisar “en su momento y a su tiempo” la petición de López Obrador) la iniciativa del presidente busca sentar las bases para reivindicar un “nuevo nacionalismo”, indigenista, reconciliador y hasta guadalupano, que reivindique una visión de la historia nacional propia del nuevo régimen y de la llamada Cuarta Transformación.

Si el nuevo grupo gobernante quiere romper con viejos paradigmas y tabúes en la historia oficial de México, es porque también quiere instituir sus nuevas y propias fechas y rituales históricos que lo distingan del viejo régimen.

Celebrar la Independencia de México, ya no sólo como lo hicieron los priistas y panistas (prianistas) la noche con el grito del 15 de septiembre y las festividades del 16, sino el 27 de septiembre cuando se firmó el acta de Independencia y el Ejército Trigarante marchó triunfal por la Ciudad de México, con el emperador Agustín de Iturbide al frente, es un primer objetivo de la nueva visión histórica del lopezobradorismo que también, al lanzar la iniciativa de “disculpas y perdón”, pretende conmemorar la conquista española en el mismo año electoral, con un acto de “reconciliación histórica con nuestro pasado” y la reivindicación de las etnias originales.

Así es que detrás de la “ocurrencia” que anoche desataba polémica y hasta memes y burlas en las redes sociales o airadas reacciones de personajes como el escritor español, Arturo Pérez Reverte, parece haber todo un plan ideológico para impulsar un revisionismo histórico y una nueva versión de la historia nacional en el nuevo régimen. Preparémonos, pues, para los nuevos rituales de la 4T.