¿A dónde nos llevan las calles de Hermosillo?

¿A dónde nos llevan las calles de Hermosillo?, escribe Iván de Santiago Armenta Ramírez en #FueraDeRuta.

Las vialidades buscan conectar de forma eficiente los distintos lugares de la ciudad sin importar cuan larga sea la distancia entre ellos. De modo que las vías se convierten en un medio para el desplazamiento de personas y bienes materiales. Las vialidades se clasifican según la jerarquía, el uso y la función que tengan o busquen tener. Para Hermosillo, el Instituto Municipal de Planeación Urbana y del Espacio Público (IMPLAN) las catalogó como primarias y secundarias, lo cual les brinda características tanto en sus dimensiones físicas como en sus límites de velocidad. Así, la ciudad se desarrolla entre bulevares, periféricos, pares viales, avenidas, calles, callejones y retornos. 

Sin embargo, las vías son algo más que un simple medio, ellas posibilitan que las personas platiquen, descansen, jueguen, comercialicen bienes, se ejerciten, recreen y demás actividades. Por lo tanto, éstas deben responder a un plan que propicie una mejor calidad de vida de los ciudadanos, lo que incluye seguridad vial e infraestructura para todos los usuarios. Para ilustrar mejor esto, nótese el espacio desproporcionado destinado a peatones ?aceras?, y a ciclistas ?ciclovías y ciclocarriles?, en comparación con los conductores ? arroyo vehicular?. 

Por consiguiente, las vialidades también son el escenario de luchas y conflictos. Las disputas entre los usuarios crean un panorama de afectación y muerte debido a los cientos de atropellamientos a peatones, ciclistas y motociclistas y a las colisiones entre vehículos que anualmente se registran. A ello habría que sumar la enorme cantidad de fauna urbana que es colisionada. Tan solo en 2020, la Jefatura de Policía Preventiva y Tránsito Municipal contabilizó para el municipio de Hermosillo 99 atropellamientos a peatones, de los cuales 78 resultaron con algún tipo de lesión y 18 fallecieron. Si bien, las cifras representan una reducción en comparación al 2019, desafortunadamente la tasa de letalidad aumentó en un 15%. En otras palabras, hubo menos accidentes a peatones, pero estos fueron más letales; y eso aún con las restricciones impuestas de movilidad por la pandemia de COVID-19.

Además, la carga económica generada por la creación y mantenimiento de calles es cada vez mayor. La Coordinación General de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ecología de Hermosillo devengó montos superiores a los $950 millones de pesos entre los años 2010 y 2018. En particular, durante 2016, el costo de mantenimiento por kilómetro lineal ascendía a $66,523.53 pesos y más de la mitad del presupuesto destinado ese año se fue para bacheo y repavimentación. Un costo relativamente alto tomando en cuenta que solo tres cuartas partes del sistema vial cuentan con pavimentación. Esto último declarado por IMPLAN en sus programas urbanos.  

 Más aún, la percepción de los ciudadanos en torno a las vialidades es negativa. Conforme a la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) realizada en 2019 por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), solo el 5.1% de los hermosillenses consideró que la ciudad tiene calles y avenidas en buen estado; esto es libre de baches, coladeras, hundidas o abiertas. En cambio, la Encuesta de Percepción Ciudadana 2020 de la asociación Hermosillo ¿Cómo vamos? expuso a las calles como el cuarto principal problema de la ciudad y el aspecto urbano con la peor evaluación, su calificación fue 4.8 de 10.

Ante los tiempos que exigen elegir gobernante y alcalde, es prudente reflexionar ¿hacia dónde nos llevan las calles de Hermosillo? ¿A proyectos urbanos donde el caminar o el usar la bicicleta es un modo seguro y cómodo de desplazamiento, a la par que ofrecen identidad, legibilidad, claridad y acceso a la naturaleza? O ¿Seguirán llevándonos a procesos interminables donde el erario se dilapida en crear todas las condiciones óptimas para el automóvil a merced de la salud de los demás usuarios? 

 

Iván de Santiago Armenta Ramírez

Egresado del programa de Maestría en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora.