El asalto a la razón

Marranadas vomitivas


Los atropellos a la legalidad que cometen las falanges lópezobradoristas en el Congreso están corroyendo instituciones clave del Estado mexicano, entre otras las encargadas de garantizar
los derechos humanos, la procuración e impartición de justicia, el derecho a la información y protección de datos personales, el amparo a víctimas de la violencia, el respeto a las mujeres,
el acceso a la salud, la libre competencia, la seguridad pública, las elecciones, el interés superior de la infancia y la republicana separación de poderes.

El propósito es diáfano: concentrar en una sola persona las decisiones que determinan la vida de los mexicanos, no solo las propias del gobierno federal sino también las que son, o eran, atribución de los organismos autónomos, del Senado, la Cámara de Diputados, la Suprema Corte de Justicia y el Consejo de la Judicatura Federal.

A poco más de un mes de verse si el partido en el poder conserva o no la mayoría diputadil, una suerte de prisa por darle aparente sustento legal a la desaseada “cuarta transformación” está
dándose de manera tan atropellada como las nuevas leyes de la industria eléctrica y de hidrocarburos, que de manera fatal conducen a litigios en la Suprema Corte y los tribunales internacionales.

El contexto de los debates legislativos no puede ser más adverso para los morenistas y sus contla paches del PT, el PES y los demás partiditos, en el que refulge la marrullería que le costará la candidatura a Félix Salgado Macedonio y, en los días recientes, la sexopatía, también, de David Monreal en Zacatecas, con sus tocamientos lascivos en traseros y pechos femeninos.

Con el enfrentamiento de órdenes y desacatos entre el presidente López Obrador y el Instituto Federal Electoral (aderezado con el amago de montar un “juicio político” a dos consejeros) y la apanicante propuesta de conservar por dos inconstitucionales años más al ministro Arturo Zaldívar al frente del Poder Judicial de la Federación, el espectáculo público está para seguirlo
sin perder detalle, pero sin palomitas porque, como ayer, a ratos es peor que vomitivo:

Instalado en el emergente cargo de secretario de la Comisión de Justicia que 24 horas antes ocupaba su correligionario Benjamín Saúl Huerta Corona (el pederasta que intentó violar a un niño pero fue atrapado a tiempo por la policía), otro violador pero de la Constitución (que juró cumplir y traicionó), Moisés Ignacio Mier Velazco, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados (“el pinche Mier” para la legisladora Nancy Claudia Reséndiz Hernández del alcahuete Partido Encuentro Social), orquestó la sesión en la que sus propios camaradas le advirtieron
en vano que lo que se aprobaría, sencillamente, es otra ilegalidad.

De manera cachetona, los perpetradores de leyes inconstitucionales endosan a la Suprema Corte cuanta pendejada aprueban pero, si desconocen o no les importa la Constitución, ¿Cómo diablos se les permite legislar…?

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