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3 cosas que no pasarán


El tratado de Libre Comercio de América del Norte siempre fue mucho más que un acuerdo comercial. Se puede definir de igual forma como un esquema de apoyo a la apertura de modernización y crecimiento económico de México y un paso importante en la integración profunda en el norte del continente. La nueva administración del presidente Biden invita a revisar los principales asuntos que dominarán la agenda en los
meses por venir y la misma idea de América del Norte como región.

En el panorama inmediato, podemos ver 3 áreas claves donde México se enfrentará con el cambio de Gobierno
estadounidense.

Medio ambiente
Alineándose con su discurso electoral, el plan de acción de Biden parece poner a la protección del medio ambiente como un eje central. En su primer día se reintegró al Acuerdo de París, del cual el expresidente Trump removió a su país de manera brusca. Aunque la efectividad del Tratado y los intereses de por medio de la agenda del calentamiento global es un tema para otra columna, la realidad es que nuestro país debe conocer y entender el papel a escala internacional que se está jugando.

El nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) consolida la liberación del sector energético en México a través de diversas disposiciones relacionadas con protección a inversiones, empresas propiedad del Estado, medio ambiente y nivel de apertura en inversión y servicios comparable con otros tratados como el Acuerdo Transpacífico.

El incumplimiento de estos compromisos será relevante en una administración que hizo del combate al cambio climático una bandera de campaña e inclusive elevó el tema a una posición de nivel Gabinete con John Kerry a la cabeza. La carta de los secretarios de Estado, Pompeo; de Comercio, Ross, y de Energía, Brouillette, es un adelanto de las inconformidades que pudiera enfrentar el país.

México encontrará más éxito al promover una cooperación en materia energética, similar a la carta que Canadá firmó con los Estados Unidos paralelo al T-MEC, donde se contemplan temas como la independencia energética y la imparcialidad de reguladores, así como acceso a redes de transmisión y ductos.

Sector laboral
Las fallas institucionales en la estructura laboral de México representan una mancha negra en el Tratado, en nuestro país y nuestras industrias. Convertir el arcaico sistema de justicia hacia una versión moderna con tribunales especializados y sindicados verdaderamente independientes, seguirá siendo una tarea gigantesca que la administración actual no da señales de querer corregir. De igual forma, persiste el desafío de cumplir con los requisitos de valor de contenido laboral como parte de las nuevas reglas de origen del sector automotriz.

Seguridad e Inteligencia
Acontecimientos recientes vuelven necesario un relanzamiento de la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de seguridad e Inteligencia para fomentar el intercambio de información entre agencias.

Ésta considero que sería la tarea más complicada en la cual mostrar avances verdaderos. No diré más. Para que esto ocurra es indispensable que México reafirme su compromiso con el Estado de derecho a través de acciones concretas y serias. Las estrictas disciplinas que se instauraron como prerrequisito para la redacción e implementación del TLCAN original fueron parte de su grandioso éxito: El dar paso al Estado de Derecho en la parte exportadora de la economía mexicana.

Perder esto por darle preferencia a una plataforma política sería un gravísimo golpe para todos los mexicanos.

De esto depende que el proyecto de integración de América del Norte se vea estancado 4 años más o no.

El autor cursa la Licenciatura en Economía en la Universidad de Sonora

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