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La clave no es el conocimiento. La clave es…


Muchas veces hemos escuchado la frase “El conocimiento es poder”, sin embargo, eso no es necesariamente cierto.

Es más, en la mayoría de los casos resulta lo contrario.

¿No lo crees?

Permíteme preguntarte: ¿alguna vez has querido hacer algo, pero no lo has hecho, a pesar de saber cómo se hace?

Un ejemplo típico de esto es proponerse bajar de peso a inicios de año.

Hay muchísimas personas que se lo proponen, pero es mínima la cantidad de personas que sí lo logran.

¿Razón?

Puede haber muchas, pero te aseguro que en la mayoría de los casos, la falta de conocimiento no es la razón del fracaso.

Es de conocimiento general que si cuidamos nuestra alimentación, si hacemos ejercicio y cambiamos ciertos hábitos, la pérdida de peso se dará.

Y si se busca ayuda profesional, los resultados pueden ser mucho más notorios.

Todo el mundo sabe eso, así que, repito, la falta de conocimiento no es la razón del fracaso.

Y éste ejemplo sólo fue uno típico, pero casi cualquier objetivo que una persona se proponga, ya sabe cómo se hace, y aun así no lo hará.

Y, en este caso, el conocimiento en lugar de ser poder, se convierte en frustración:

“Si quiero hacerlo, y si ya sé cómo hacerlo, ¿por qué no puedo hacerlo?”.

La clave no es el conocimiento, sino la conciencia de ese conocimiento.

Sabemos mucho, pero creamos muy poca conciencia.

Otro ejemplo típico: Yo sé que fumar es malo, ya tengo ese conocimiento, pero sigo fumando porque aun cuando sé que fumar afecta a las personas, ingenuamente creo que a mí no.

Pero, ¿qué pasaría si me empiezo a sentir mal, voy al doctor y me dice que si me fumo un cigarro más me va a dar cáncer?

Seguramente crearé conciencia del conocimiento que ya tenía y cambiaré de hábitos, o si soy muy terco, cambiaré de doctor.

Parece broma pero, como dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver, y hay muchísimas personas que prefieren no ver, porque creen que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Entonces, ¿cómo podemos crear conciencia?

Aunque no es regla, generalmente creamos conciencia después de pasar experiencias dolorosas, como una crisis, una enfermedad o la pérdida de un ser querido.

La “buena noticia” es que esas experiencias no necesariamente tienen que ser nuestras.

Podemos aprender de experiencias ajenas y, de hecho, te recomiendo hacerlo de esta manera.

Cierro esta columna haciendo énfasis en que tú ya sabes prácticamente todo lo que necesitas.

No esperes a que sea demasiado tarde para crear conciencia.

Recuerda que, como digo en mi libro “Encuentra Tu Luna”: La conciencia de lo inevitable, hace que muchas consecuencias sean evitables.

El autor es escritor, capacitador, networker, conferencista y life coach en SB3.
beltr0nes@hotmail.com
Facebook.com/SantiagoBeltrones3

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