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Repercusiones laborales del T-MEC en México y Sonora


(SEGUNDA DE 2 PARTES)

El mundo se enfrenta a nuevos cambios en los medios y relaciones de producción, México no es la excepción, la entrada en vigor del T-MEC si bien es cierto es por presión de Estados Unidos, algunas modificaciones van a la par de las propias iniciadas por México, al menos en el campo laboral.

Por lo que se refiere a la libertad de asociación y negociación colectiva; a partir de la entrada en vigor, el trabajador puede elegir libremente si es afiliado a un sindicato o no forma parte del mismo.

Otro cambio fundamental es que las cuotas sindicales ya no serán obligatorias, lo cual representa un reto para los actuales sindicatos, la falta de pago de cuotas ya no lleva implícita la pérdida de los derechos sindicales.

Un tema muy novedoso y controversial son los paneles de resolución de controversias laborales, mismos que se formarán por expertos acreditados en la materia.

Por medio de los referidos paneles, se pueden presentar quejas por parte de un diverso país, hacia determinada industria de un tercer país por no respetar los derechos de los trabajadores o falta de observancia de normas laborales, dichas quejas pueden resultar en sanciones o aranceles a determinada rama de la industria.

(Aún no están claros estos mecanismos, lo cuales en determinado momento, pueden vulnerar la soberanía del estado; o bien, ser parte de un chantaje comercial, conducta común en nuestro vecino del norte).

Es fácil deducir que México está en posición de franca desventaja respecto a Estados Unidos y Canadá en estos rubros.

Lo más complicado para México es el incremento del salario en la industria automotriz, se compromete a que el 40% del vehículo lo fabriquen trabajadores que ganen al menos 16 dólares la hora (¡Al tipo de cambio actual es un aproximado de $352 pesos la hora!).

Obviamente, es imposible un aumento al salario de esa magnitud, pero sin duda alguna redundará en un incremento significativo.

El apartado automotriz del T-MEC, cobra singular importancia en nuestro estado, ya que el sector industrial automotriz es clave en la economía de Sonora, esperemos redunde en una mejoría significativa en los ingresos de muchas familias sonorenses.

Aún hay mucho camino por recorrer, el país cuenta con un término de 3 años para elaborar un marco regulatorio completo acorde a las exigencias del T-MEC.

Para concluir, en teoría estas nuevas disposiciones sólo benefician a los trabajadores.

Los grandes retos son para los industriales, ya que la mano de obra sumamente barata, y una muy deficiente regulación en normas de salud e higiene en el trabajo, no pueden continuar como las mayores “ventajas competitivas de México” (se derrumbó el mito de mudar en automático sus plantas a otro país… ¿En cual país es más barato producir que en México?!), al gobierno le corresponde elaborar un adecuado marco regulatorio y la posterior aplicación y supervisión del mismo.

Los sindicatos tienen que prácticamente renovarse y ser más transparentes en su funcionamiento para adecuarse a las nuevas disposiciones.

Todos estos cambios apenas inician, debemos estar pendientes en su evolución, sobre todo porque impactan directamente el desarrollo de la economía de nuestro estado.

El autor es abogado litigante.
Especialista en Seguridad Social.
arturo.morenoha@hotmail.com

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