Liderazgos fortalecidos y otros rebasados

El autor es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet.

Cualquier ser vivo en lo individual cuenta con el gen de la supervivencia y al verse en peligro actúa conforme a sus cánones personales.

Cualquier especie ya hubiera desaparecido si no fuera así.

Simple lógica.

Pero en las organizaciones de personas ocurre un fenómeno curioso, los liderazgos de ese momento crítico suelen fortalecerse.

Se piensa en masa y en el caso de los humanos por lo general se hacen a un lado las reyertas para enfocarse en la supervivencia.

Ahora con la pandemia me ha tocado observar el actuar de cualquier organización del tipo que guste -como de seguro usted lo hizo-y se dio cuenta de que desaparecieron miles de manera relativamente fácil, sobre todo en el rubro empresarial y con ellas las sub, como sus sindicatos.

El ser humano, perteneciente a una organización siempre buscará ante la peligrosidad que enfrente–llámese pandemia, fenómenos naturales o de otros tipos-, el contar con la seguridad de vivir en armonía, pues la zozobra trastoca su modus vivendi y más cuando no hay un final cercano del mal como ocurre con el Covid-19.

Es entonces cuando los líderes se vuelven indispensables pues es lo primero que se tiene a la mano para sobrevivir y todos lo entienden, pero cuando son rebasadas las necesidades a cumplir es cuando la organización empieza a desmoronarse.

La zozobra es un efecto mental que induce a la persona a actuar para proveer sus necesidades y de quienes le rodean.

Curiosamente, en situaciones difíciles -incluyendo guerras-, es cuando surgen los valores más elevados del ser humano: caridad, tolerancia, solidaridad, pero estos sufren un desgaste lento directamente proporcional a la duración del problema y entonces empiezan a aparecer los antivalores ya conocidos pues primero son las necesidades propias y luego las del resto.

De allí que agarrados de un fino hilo de esperanza se encuentren sujetos al líder mientras éste cumpla con la capacidad de proveeduría, grande o pequeña, no importa.

En la medida en que las organizaciones son rebasadas y desaparecen, en ese tenor la petición de supervivencia transmuta a otros entes más grandes y fortalecidos, como lo viene siendo Gobierno, la iglesia, y quienes pertenecen a organizaciones fuertes se conforman con tener trabajo y obtener recursos, así sean pingües, para sobrevivir un día más en esta etapa del Covid-19.

Pero el problema está latente.

¿Cuáles son los indicadores que reflejarán un aumento de las necesidades alimentadas por el desempleo y falta de ingresos, como causa de origen de los males que se sufrirán?

1.- Personas en las calles, deambulando pues en casa no hay seguridad de abasto, pidiendo caridad en casas, (así sea desarrollando algún trabajo manual), luego, exigiendo y por último arrebatando.

2.- Pobreza extrema en los grupos de personas que se apoyan de alguna manera unos con otros.

3.- Venta de objetos con miras a satisfacer las necesidades primarias.

4.- Búsqueda en la basura como alternativa de proveeduría.

5.- Delincuencia incrementada como fin último de esa falta de liderazgo. Todo en sus respectivas y correspondientes etapas.

Al día de hoy va creciendo el primer indicador de la pandemia.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública.

Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones…

Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

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