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El INE en tiempos de pandemia


El Instituto Nacional Electoral tiene encima una realidad que lo pone en una situación impensable meses atrás:

¿Cómo organizar elecciones en tiempo de pandemia sin demérito de la salud de los ciudadanos y de la democracia?

La pregunta implica retos complejos no sólo para el Instituto Nacional Electoral, sino también para los partidos y políticos que se verán obligados a replantear sus formas de organización y comunicación política.

Sin embargo, al observar los discursos del grupo en el poder y de los partidos opositores, los actores políticos están más ocupados en el interés electoral que en un diálogo para fortalecer el andamiaje democrático.

Lo que está en juego en las próximas elecciones, además de los 21,368 cargos y 15 gubernaturas en disputa, es el debilitamiento o el fortalecimiento de la democracia en el país.

El INE tiene una mayúscula tarea que enfrentar en un marco de crisis sanitaria y de una severa presión de grupos políticos que ponen en duda su legitimidad desde el Gobierno Federal, como así ha ocurrido con otros órganos autónomos y de contrapeso del poder gubernamental.

A pesar de que México tiene una incipiente democracia, las instituciones electorales han organizado en los últimos veinte años elecciones que han hecho posible la alternancia en los distintos niveles de gobierno.

No podemos negar que México ha avanzado en el sistema electoral, hemos pasado de elecciones organizadas por el gobierno a comicios dirigidos por ciudadanos.

Es cierto, que aún falta por aprender y que las instituciones son mejorables para realizar elecciones cada vez más legítimas y confiables.

El INE está por iniciar los procesos electorales del 2021 y tiene entre otros retos, aumentar la participación ciudadana en los comicios, y desarrollar elecciones confiables en la renovación de una buena parte de la clase política del país.

Se renovará la Cámara de Diputados con 500 legisladores, además de 30 congresos locales, es decir, 1,063 diputados estatales; 1,926 ayuntamientos y juntas municipales, igual en 30 entidades; para lo cual deberán contratarse más de 50,000 supervisores y capacitadores estatales, según datos del INE.

Asimismo el INE estima la participación de 94,800,000 ciudadanas y ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral; unos 5 millones más que en 2018. Para ello será necesaria la instalación de 161,000 casillas de votación, 4,000 más que la elección presidencial pasada.

El reto del INE es mayúsculo en el entendido que los plebiscitos de 2021 se realizarán en la nueva normalidad en un país tan grande y complejo como es México.

El INE tiene que organizar las elecciones considerando los protocolos establecidos por las instituciones de salud en las diferentes etapas del ciclo electoral, que contempla desde la planeación hasta el proceso del conteo de los votos.

El organismo electoral tiene la tarea de organizar plebiscitos en tiempo de pandemia cuidando la salud de los ciudadanos, garantizando el libre sufragio y legitimando cada etapa del proceso.

Sería importante considerar para su análisis las experiencias exitosas de países que han tenido elecciones en esta crisis sanitaria, retomando aquellos casos positivos y valorar la posibilidad de aplicarlo en México considerando la normatividad vigente.

El INE, partidos y candidatos vivirán una nueva experiencia condicionada por la pandemia y tendrán la responsabilidad de fortalecer la democracia cuidando la salud de los ciudadanos.

El autor es Licenciado en Comunicación y Maestro en Tecnología Educativa.
Fb. @SoyPepePeralta

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