Templanza y sensatez, cualidades para domar la pandemia

La autora es directora de Voz Empresarial.

A diez meses de iniciada la pandemia en el mundo, ya hay más de 10 millones de personas contagiadas y mas de 500 mil fallecidas, el caos impera en algunos gobiernos y población ante lo desconocido de esta enfermedad.

El ser humano quiere lo conocido y lucha por mantenerlo, tan es así, que dicen “vale más malo conocido, que bueno por conocer”, y eso demuestra que el mundo prefiere caminar en terrenos ya caminados aunque sufran y se lamenten, pero es más desafiante el cambio porque no hay ninguna certeza de que las cosas irán bien.

La vida es un cambio constante, no hay agua de los ríos que sea la misma nunca, siempre es nueva y eso trae consigo la certeza de su limpieza y orden, las personas también pasamos por ese proceso en la vida, no somos lo que ayer fuimos, aunque no lo reconozcamos.

En estos momentos donde la vida y la muerte se ven a la cara y los humanos la ven de reojo o de frente, aparece la claridad de que hay algo más de lo que vemos materialmente.

Ese espacio infinito interno de las personas que es su vida personal y espiritual se convierte en el reto diario para sumergirse y ver desde dentro lo que hemos buscado toda la vida afuera sin ningún resultado porque la chispa del propósito de cada quien está sumergida en nosotros mismos.

Filosafar, se vale en estos momentos, donde lo conocido ya no existe ni volverá, como las aguas del río, pero la pregunta que deberíamos de hacernos todos, ¿hacia dónde vamos? ¿qué humanidad queremos construir a partir de esta destrucción?

Las respuestas van a ser tantas, pero como nunca en la historia se debería converger en una, mejorar la vida de todos para lograr un mundo más armónico y acorde a todas las personas, sin tener esas abismales desigualdades que se tenían en la antigua normalidad y que nos llevó a nuestra destrucción total.

La sensatez y la templanza son cualidades que representan mesura, tolerancia, cordura en las acciones, poner por encima a los demás sobre el interés propio, lo vemos ahora en la pandemia, donde se pide a los ciudadanos colaborar y ser precavidos y cuidadosos para no contagiarse y no hacerlo con los demás.

Hay países como Nueva Zelanda donde la pandemia está controlada y ha sido magníficamente administrada por el gobierno liderado por una mujer y donde la población se ha portado a la altura de lo que se requiere, ser solidario y sensato porque si no, pierden todos.

En México se habla de que la pandemia durará de dos a tres años, según el vocero López Gatell, o sea le va a tocar a la 4T casi todo su sexenio lidiar con ella, entonces los mexicanos esperamos una visión clara y un programa que no sólo dé recomendaciones, sino que desarrolle un programa preventivo y de ejecución que permita transitar de manera efectiva la enfermedad y la economía, dos pandemias juntas que han cimbrado la vida del país.

No podemos permitir que se repitan los mismas cosas de la antigua normalidad, hay que construir el México que necesitamos y que ahorita con la pandemia sólo evidenció la desigualdad estructural sanitaria y productiva del país.

La autora es directora de Voz Empresarial.

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