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Mexicanos pegan rozón en mundial de la carne asada


Érase una vez un equipo de parrilleros que crearon un proyecto para ver qué tan lejos podían llegar en la competencia de parrilladas más importante de México.

Después de ganar en su país y haberse contestado la pregunta, pusieron sus ojos en Estados Unidos

¿Podemos ser los mejores del mundo?

Una vez con el objetivo en la mira contactaron a los Tejanos Brett Gallaway y Ken Phillips, presidente y director de la Steak Cookoff Association (SCA), y fueron a México un mes de febrero a enseñar a varios equipos cómo se cocina en la SCA, que celebra una vez al año el Campeonato Mundial de la Carne Asada.

Después de su clase, los parrilleros se inscribieron tres meses después, en el mes de mayo a su primera competencia en Tempe, Arizona.

Como equipo extranjero, ganar en Estados Unidos los calificaba para ir al mundial en Fort Worth, Texas.

Los mejores 25 equipos de parrilleros del suroeste de Estados Unidos y los mexicanos con tres meses de entrenamiento acudieron al desafío: y ganaron.

El premio era su trofeo, el boleto dorado (Golden Ticket) y dinero. Mil dólares que usaron para pagar 4 boletos de avión para competir en el mundial de la carne asada cinco meses después en el mes de octubre, contra los casi 300 mejores equipos de parrilleros del mundo, incluyendo al tricampeón Johnny Joseph (un tipazo).

El primer día se eliminarían cerca de 260 equipos dejando a cuatro grupos de diez para mandar a la semifinal a los mejores 40 parrilleros del mundo.

Con unos cuantos meses de entrenamiento y un perfecto día soleado, los mexicanos terminan pasando en segundo lugar de su grupo, quedando entre los 5 a 8 mejores equipos del mundo.

Le habían ganado al tricampeón y a los parrilleros más famosos del mundo que suben videos a las redes enseñando cómo se asa la carne.

Se armó un zafarrancho, jamás un equipo extranjero había llegado tan alto en una semifinal y el adobo que habían utilizado pronto hizo eco entre jueces y competidores que al día siguiente se acercaron a probar a su stand.

Brett Gallaway, presidente de la SCA se acercó con ellos y les dijo que estaba sorprendido, sobre cómo con menos de un año habían calificado con una puntuación candidata para ser los mejores del mundo.

El éxito estaba a su alcance, se podían escuchar a lo lejos las trompetas de la victoria y el aroma de los laureles del triunfo para los mexicanos.

Un día de lluvia, viento, frío, equipo prestado no adecuado para la competencia e inexperiencia les impidió ganar.

El próximo año lo volvieron a intentar, esta vez 50 de los mejores parrilleros del suroeste de estados unidos se dieron cita en Show Low, Arizona, para desbancar a los mexicanos como campeones de Arizona, pero no pudieron.

Los mexicanos lo hicieron de nuevo, dos veces al hilo y de nuevo se fueron al mundial con su trofeo, su boleto dorado y sus mil dólares.

Esta vez ya eran caras conocidas en Texas y formaban parte de un pequeño grupo con el potencial de ser los mejores del mundo.

No se puede parar lo que no se detiene.

Se los juro:

“Pronto un equipo mexicano estará en el podio con los mejores del mundo con una medalla de oro, plata o bronce colgada del cuello”.

Por ahora hay un equipo que invita a todos los parrilleros mexicanos a seguir compitiendo y exportar su talento al mundo.

Ese equipo es el que cocina la famosísima chuleta de mil dólares, son de Hermosillo, Sonora, y se llama Insomniacs BBQ, mi equipo, mis socios, mis hermanos.

Esta historia continuará…

El autor es Campeón Nacional de Parrilladas 2017.

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