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Políticas públicas y curva de aprendizaje


Las políticas públicas son acciones de gobierno con objetivos de interés público, que surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad (Franco, 2014). Encontramos palabras claves que definen su esencia, primero que debe de tener un beneficio público y general y segundo, que la política pública debe de ser resultado de un análisis profundo sobre las mejores alternativas, las más precisas, las más eficaces y más eficientes para resolver la problemática existente.

Es importante señalar que para tener una política pública exitosa y legítima es condición la participación de los diversos actores de la sociedad, especialmente de los afectados por la problemática existente, quienes en teoría, se verán beneficiados al ser copartícipes de las acciones de dicha política. La participación comunitaria debe de ser integral, es decir, en las fases de diagnóstico, implementación y evaluación.

Una política pública exitosa es aquella que se encuentra primero soportada por una norma jurídica, segundo por un proceso de planeación estratégica y programación de acciones y tercero, con el presupuesto público o público-privado para su implementación. Tampoco olvidar su evaluación e ingreso a un proceso de mejora continua. Esto es lo ideal, pero sabemos que generalmente no funciona así y queda como un gran discurso gubernamental, mera la retórica.

Pero suponiendo sin conceder que se cuenta con una excelente política pública, ¿Por qué falla? Uno de los principales problemas que tienen las administraciones públicas y que es relativamente fácil de detectar, es la baja productividad particularmente en los asuntos de temas muy especializados, consecuencia del lento aprendizaje que les impide tomar decisiones asertivas. Es la llamada “curva de aprendizaje” que ocurre en aquellas personas que sin cumplir con el perfil idóneo les asignan y aceptan usurpar un puesto público.

Para el tema de protección civil, en las administraciones municipales con duración de tres años, la curva de aprendizaje tiene un alto costo. Generalmente, este nivel de gobierno trabaja con visión de corto plazo, de lo urgente, del día a día, y considerando la curva de aprendizaje, generalmente por desconocimiento y/o temor, se tarda casi un año en “agarrarle la onda” y, el último año que prácticamente 6 meses se consideran electorales, sólo resta año y medio de actividad productiva. La gestión del riesgo no se puede dar ese lujo, ya que para ser eficiente en la mitigación, se requiere continuidad y acciones de prospección y prevención directas y transversales; además de un trabajo de convencimiento hacia otros funcionarios al interior de la propia administración.

Cada día será más la escasez de recursos financieros de los gobiernos, por ello es indispensable contar con colaboradores que reúnan la aptitud y actitud necesaria en sus áreas de especialidad, para trabajar de forma estratégica y creativa en la innovación de procesos y gestión, en el uso de nuevas tecnologías, el rediseño y estandarización de servicios y así, dar de inmediato, los resultados que la sociedad espera de ellos.

 

El autor es Presidente Nacional del Colegio Mexicano de Profesionales en Gestión de Riesgos y Protección Civil, A.C.

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