¿Hediondo?

El autor es Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

(De mente abierta y lengua grande)

¡Qué “jediondo” está ese pescado! ¿Está pasado? ¡Ese salmón huele demasiado a pescado! ¡Me dijeron que estaba fresco y terminé tirándolo a la basura! Y así podemos sumar más enunciados al listado de quejas respecto a los pescados o mariscos, sin embargo, antes de emitir un juicio debemos conocer una realidad:

Hay dos tipos de pescados: blancos y azules. Los primeros son de color, olor y sabor suave: lenguado, merluza, lubina, etc. Los segundos aportan más calorías, son ricos en omegas y tienen color, olor y sabor más fuerte: atún, sardina, salmón, etc.

De tal forma que muchas especies siempre serán de sabor y aroma fuerte, lo cual no debe ser un impedimento para disfrutarlos ¿Recuerda lo difícil y doloroso que fue aprender a pasear en bicicleta?, lo mismo sucede con la alimentación, es un proceso de aprendizaje que lleva tiempo: asimilar nuevos aromas y sabores tomará semanas o meses y quizá en el proceso nos ocasionará náuseas, pero una vez encontrado el justo equilibro mediante la educación constante del paladar podremos disfrutar nuevas propuestas que nos otorga la naturaleza, a las que permanecemos cerrados sino exploramos ¡Qué triste sería morir sin haber disfrutado tantos nuevos aromas y sabores!

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Para cada pregunta hay una respuesta lógica que pareciera simple, entonces ¿A dónde acudes cuando necesitas pescado o marisco? Para cada necesidad hay un lugar especializado que nos puede ayudar, así mismo, cuando necesitamos pescado fresco hay que comprarlo en negocios especializados en carnes y/o mariscos, así tendremos mayor seguridad de que el producto fue tratado con las medidas de higiene y temperatura correcta.

Algunos consejos:

• Un pescado debe oler siempre a mar y/o algas, nunca admitas uno que huela a amoniaco o rancio, esto generalmente sucede con los camarones que alcanzan temperatura ambiente y posteriormente son vueltos a congelar.

• En pescados enteros comprueba que las escamas conserven su color brillante y tornasol. Evita a toda costa aquellos cuya piel se desprenda fácilmente.

• La carne de pescado debe ser firme, elástica y lisa, nunca compres pescado con carne opaca o flácida.

• Y nunca olvides una máxima de la cocina: quien come marisco crudo, asume al 100 % el riesgo de contraer alguna enfermedad, aun cuando lo hagas en un restaurante.

 

El autor es Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.