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Gobierno, fake news e información ‘pirata’


Recientemente un buen amigo me expresaba una creciente preocupación suya de este inicio de año.

Reflexionaba sobre el tremendo descontrol y confusión consecuente que se origina con el manejo de ciertos temas de la agenda pública en medios y redes por manos que los abordan irresponsablemente y los vician.

“Mucha de la información se ha vuelto mercancía”, dijo, “y su calidad es pirata”.

Le concedí toda la razón.

Vivimos en una época donde es más fácil que se abra paso una fake news o rumor dañino que a una información de alto valor social que se construye en base a una acción de gobierno.

Los primeros, sólo ocupan ser verosímiles y conectivos emocionalmente. La segunda, precisa de un manejo serio y establece un marco de credibilidad.

Basta que un audaz cibernauta escriba su versión de un hecho que interesa a la gente, le dé un toque de apariencia crítica y promueva su viralidad a partir de una narrativa pegajosa. Lo que menos importa es que sea real y comprobable.

Abundan diariamente y la estela que dejan no es nada positiva.

A lo verdadero, útil y de incidencia valiosa le gana brecha lo falso, hueco y que ocasiona desprestigio.

La batalla, pareciera, está perdida de antemano para las oficinas de comunicación social de las entidades gubernamentales.

Las mismas, cotidianamente, tienen escasos reflejos estratégicos ante la desinformación que contiene este sesgo. Les suele fallar el timing.

La lucha se libra en la cancha de las percepciones. Y lo ficticio o “pirata” corre en un carril de alta velocidad donde el alto se lo pone sólo su propia inercia.

Son garbanzos de a libra aquellos momentos donde a un gobierno se le ven reflejos inmediatos y pericia de contención para confrontar el embate de este tipo de informaciones que suelen ser malintencionadas.

Prenden porque lo fake es light y se digiere fácil. Y si, además, en el terreno que se gobierna el humor social es adverso, con mayor razón.

El paso primario que se requiere dar en la esfera gubernamental para revertir esta cruda tendencia es que tome conciencia de su chamba. Los temas inocuos le ganan a la agenda de gobierno cuando no hace ni comunica o lo hace mal.

Sin resultados precisos ni ánimo de ganar la opinión pública, cualquier autoridad es presa fácil de la información “chatarra”. Su narrativa de imagen la establecerán otros a través de mentiras, inexactitudes, descontextualizaciones y exageraciones.

Por ello, debe tener la más alta prioridad darle sentido y significatividad social a los logros que obtenga. Todos los días debe recordar como un mantra sagrado la pregunta clave que sirve como base para su gestión de trabajo y comunicativa: Cómo desea ser recordado.

De no hacerlo, memes indolentes, chistes crueles, sarcasmos ácidos, escarnio descarriado y fake news desenfrenadas construirán la narrativa alterna y ese será el posicionamiento que prevalecerá. Hasta lo que no come el gobernante será tema de burla, descalificación e ironía.

No meter ni las manos ante embates desinformativos o de datos “piratas” pensando que “todo pasa” no es el mejor remedio. Una cosa es el silencio estratégico ante acciones que no prenden y se apagan solas y otra es no darle importancia al fuego de ataque que sí se propaga y provoca daños irreversibles.

Es menester que se tengan aptitudes de quaterback en estos asuntos, es decir, capacidad de leer a los adversarios, amplia visión de campo, reflejos felinos, tomar la decisión correcta del paso a dar y estar avanzando progresivamente en distancias cortas y largas a través de jugadas bien diseñadas. El touchdown final será, en la cancha del gobernante, la confianza de la gente y un blindaje de buen espesor ante lo falso y ligero.

Si la cabeza de gobierno se vuelve un influencer consistente en su campo, ya la hizo. Su comunidad de seguidores lo convertirán en un referente de opinión y lo acuerparán ante ataques sin ton ni son.

Si los comunicadores en medios hacen, también, su parte, profesionalizando su quehacer y ofreciendo productos informativos de calidad, ellos, el Gobierno y la sociedad ganarán en su conjunto. Son un factor estratégico de equilibrio para guiar la opinión pública.

A la sociedad corresponde exigir seriedad y no permitir que lo light gane terreno.

El autor es consultor en comunicación y desarrollo organizacional.

E-mail: gonzalezgrijalva@gmail.com
Twitter: @martingmkt
Whatsapp: (662) 201-27-80

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