El ponche de la Rita

Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

(De mente abierta y lengua grande)

Empieza a sonar la música, se escucha el corrido de año nuevo, que debido a nuestra ascendencia escocesa lo bailamos cual danza típica en la Capital del Mundo y puntos circunvecinos, no tarda en resonar el estribillo cuando aparecen los primeros valientes que abren pista, se trata ni más ni menos de que la Águeda de Nacho, obviamente bailando con Nacho, sacan sus mejores pasos para dibujarlos en un cuadro de 50 centímetros cuadrados, de cuyo eje no se despegan, su romance de casi 40 años se encuentra delimitado a los centímetros de piso donde con el frío decembrino se cuentan historias, se abrazan fuerte y se dicen chistes que rematan en carcajadas fuertes y constantes.

Por fuera de la plaza circulan sus dos hijos en busca de churros, y aprovechando que perdieron contacto visual con sus padres, de un ponche caliente, el que hierve dentro de una olla de peltre sobre leña ardiendo, de ahí, la Rita de Blas toma un buen chorro de agua con canela que salta a borbotones y cae sobre un vaso al que después le agrega rompope hecho con la receta secreta de Blas, y de una botellita mágica sale un toque de “piquete” cuya procedencia alcohólica es del desconocimiento popular, pero bien acogida por todos, hasta por los niños que lo compran “para sus papás” y se lo beben cual agua de pila bautismal.

Ese ponche que calma los fríos inviernos de San Pedro de la Cueva durante las fiestas populares, es el primero que registró mi base de datos gastronómica, de tal forma que cuando me quisieron imponer la idea de un ponche frutal, no hubo ni ha habido manera de que lo sustituya… mi nostalgia tiene mucho arraigo. Y de la misma manera que hicimos nuestra una canción escocesa para convertirla en corrido de año nuevo, lo hicimos con el ponche mexicano, tomamos una bebida originaria de la India, llamada “pãc” elaborada con aguardiente, azúcar, limón, té y agua natural, y la transformamos en un ponche lleno de frutas y poniéndole nuestro “piquete”, el tequila.

Por su parte, los ingleses adoptaron la bebida india, nombrándola “punch” y después los españoles la trajeron a México bajo el nombre de “ponche”, nosotros, nos encargamos de llenarlo de manzanas, tejocotes, guayabas, jamaica, tamarindo, canela, caña de azúcar y panocha. Por la cantidad de frutas que posee es una bebida rica en vitaminas A y C; y muy diferente a la que se prepara en otros países, por ejemplo, en Estados Unidos se prepara una especie de rompope que lleva leche, azúcar, huevo, crema y algún alcohol; mientras que los alemanes hierven vino con cáscaras de cítricos, canela y azúcar. Los rusos no se quedan atrás, mezclan jugo de manzana, vodka, canela y fruta en cubos, lo beben frío o caliente. Lo que es similar en todo el mundo es la cantidad de recuerdos que trae consigo cada sorbo.

P.D. La Águeda de Nacho y Nacho, son mis papás.

Chef Juan Ángel Vásquez. Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

@chefjuanangel