No quiero ir a trabajar

La autora es estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Locutora en Pop Extremo.

Cuando estábamos pequeños, soñábamos con crecer y ejercer un ofi cio o profesión que realmente amáramos.

Aspirábamos a tener una vida cómoda y con ciertos lujos, donde no existiera lugar para la carencia, sin embargo, para muchas personas el “amar lo que haces” es cosa del pasado y la realidad del presente es totalmente opuesta a lo que un día anhelamos.

Cada mañana suena la alarma, abres los ojos, estiras el brazo y si tienes la dicha pospones la alarma cinco minutos más y en ese momento, el primer pensamiento que llega a tu cabeza es “no quiero ir a trabajar”.

Ese pensamiento irritante que te persigue, mañana tras mañana, porque te encuentras trabajando en un lugar en el que anhelas renunciar.

¿No te parece triste? Muchas personas se encuentran trabajando en lugares que detestan porque prefieren conformarse y quedarse ahí, en vez de salir de su zona de confort, olvidando que más que ganarse la vida, la están perdiendo.

Pensamos que trabajar y disfrutarlo es sólo un privilegio que algunos gozan, pero todos tenemos esa posibilidad, ¿por qué no hacer lo que realmente nos haga felices? Desperdiciamos nuestra vida en trabajos que nos exprimen, donde ganamos lo mínimo, pero “es lo que hay”, y preferimos quedarnos ahí en esa “comodidad y seguridad”, aun a pesar de saber que somos capaces de hacer y dar más.

Nos da terror renunciar a trabajos porque no confiamos en nosotros mismos, porque no nos sentimos capaces de lograr lo que queremos y encontrar algo mejor, porque pensamos que allá afuera no habrá otro espacio para nosotros.

Cuando la realidad es que ¡Sí lo hay! ¡Sí hay para quien se arriesga! ¡Sí hay lugar para quien decide ser feliz! ¡Sí hay trabajo ideal para quien lucha por sus sueños! ¡No hay que tener miedo de dejar lo menos por ir en busca de algo mejor! Dejemos de tenerle temor al futuro y empecemos a disfrutar nuestro presente, renunciemos a eso que nos hace tan infelices y empecemos a dedicar nuestro trabajo en algo que realmente amemos.

Siempre lo he dicho, ¡dichosos aquéllos que aman lo que hacen! Valientes aquéllos que renunciaron a ser infelices y hoy están con base en su esfuerzo haciendo lo que tanto les apasiona. Dichosos aquéllos que confían en sí mismos, renuncian y emprenden.

Grandes aquéllos que, con miedo, dieron un paso más, salieron de su zona de confort, enfrentando la incertidumbre del mañana, para estar en donde un día soñaron.

Es momento de creer en nosotros mismos y no olvidar que somos seres capaces de lograr lo que tanto soñamos, de saber que allá afuera sí hay un espacio para nosotros, que las oportunidades llegan, pero también se buscan, de convertir el “tengo que ir trabajar” a un “quiero ir a trabajar” y como dijo Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

 

ANGÉLICA CAMPA

La autora es estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y Locutora en Pop Extremo. Instagram: angiecampa19