Colaboración Especial

‘El Mundo debe despertar’


Así lo afirmó António Guterres, secretario General de la ONU, ante la Asamblea de Naciones Unidas en un duro discurso, advirtiendo además que el mundo “nunca ha estado tan amenazado ni tan dividido. Estamos al borde de un abismo y moviéndonos en la dirección equivocada”.

En particular, criticó la falta de solidaridad: “De un lado vemos vacunas desarrolladas en tiempo récord, una victoria de la ciencia y del ingenio humano. Del otro, vemos un triunfo arruinado por la tragedia de la falta de voluntad política, el egoísmo y la desconfianza”, en el tema de las vacunas contra el Covid-19.

“A su vez, destacó el creciente impacto del calentamiento global y demandó acciones rápidas de parte de los países”.

En efecto, desde hace varios meses la naturaleza trata de llamar la atención de los seres humanos, hace un año y medio llegó el misterioso virus del SARS-CoV-2 (Covid-19), que trastocó la vida de la humanidad y ha cobrado millones de muertes.

Si analizamos los últimos acontecimientos en diversas partes del mundo, encontrarás desastres naturales originados por sus cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra), que nos demuestran su fuerza y enojo con el actuar del hombre y de su paso por este mundo, indicándonos como advertencia que tenemos que despertar, algunos incluso han profundizado por la todavía más grave negligencia del hombre.

El fuego se hizo patente en el verano con fuerza a través de los incendios en Grecia que incluso amenazó con destruir lo poco que quedaba de los vestigios de algunos templos de la Magna Grecia, así como también en California, Estados Unidos con la amenaza de destruir todo a su paso; pero no sólo fue el fuego de los incendios pues esta semana hizo erupción en una de las islas españolas, en La Palma, el volcán Cumbre Vieja, donde la lava va devorando con fuego todo a su paso, casas, ranchos y cualquier especie de seres vivos, resultando lo más grave cuando esa lava llegue al mar pues los gases que se diseminen serán mortíferos.

México no está exento a ello, el elemento tierra lo tenemos tristemente en el desgajamiento de la tierra del cerro del Chiquihuite, donde cobró varias vidas humanas y por desgracia fueron localizados los cuerpos de Paola y Dilan.

El agua que arrasó poblados enteros, un ejemplo de ello fue en Tula, Hidalgo, donde los desbordamientos causaron por desgracia decenas de pérdidas humanas, así como también aconteció en Tequisquiapan donde el agua cubrió dicho territorio.

El aire si quieres relacionarlo con los huracanes que devastan todo a su paso, como el que llegó del sureste, “Grace”, afectando a Veracruz y causando también miles de daños en sus viviendas a los pobladores, no obstante que es la temporada de huracanes, pero lo que resalta es la fuerza con la que están impactando.

Lo anterior, me hace recordar a los filósofos presocráticos que explicaron el origen de la naturaleza con estos elementos naturales. En efecto, este pensamiento antiguo reflexionaba para tratar de dar respuesta al principio o arjé del universo, con la siguiente interrogante: ¿Cuál es el principio (naturaleza) de todas las cosas? Ahora resulta que las respuestas a esos orígenes son por así decirlo la furia de la naturaleza con la especie humana y, por tanto daño que hemos causado al ecosistema.

En mi opinión lo que hace falta en este mundo es mayor armonía porque la naturaleza ya nos ha enviado varias llamadas de atención y seguimos sin entender y, menos aún, sin despertar.

¡Despertemos!

Ulrich Richter, abogado y activista, maestro en Ciencias Penales.

También en Colaboración Especial

    Ver Más Noticias »

    Por si todavía no lo leíste

    Sucríbete a nuestro newsletter y recíbelo vía Whatsapp 662 126 2721