Colaboración Especial

Saber transmitir la paz


1) Para saber
“Hijos del agobio” es el nombre de una canción de la banda española Trina, y refleja bien una característica del estilo de vida actual. Se vive agobiado, y muchas veces sin saber por qué. Se cree que es por el exceso de obligaciones o por los atascos del tráfico, pero realmente la causa de ese estrés no está en el exterior, sino en el interior. Falta una paz interior que ayude a vivir el presente y así poder disfrutarlo.

El primer día del año, además de ser la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, es la Jornada Mundial de la Paz, en que el Papa dirige un mensaje alusivo. En esta ocasión, el Papa Francisco nos invita a vivir el cuidado del prójimo como un camino hacia la paz: “Cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz: no somos indiferentes a esto. Nosotros estamos todos llamados a traer la paz y a traerla cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria. El Señor nos ha dado la tarea de ser trabajadores de paz”.

2) Para pensar
En una entrevista que le hacían a uno de los más eminentes juristas de Italia y del mundo del siglo XX, Francesco Carnelutti (1879-1965), le preguntaban qué era lo que más había influido en su brillante carrera. Respondió sin dudar que fue su esposa. Y explicó por qué: “Ella no estudió leyes, ni se ocupó de mi trabajo, ni me daba consejos, pero su presencia me llena la vida. Se anticipa a mis deseos, intuye mi humor, escucha mis desahogos… cuando por la noche consulto mis papeles, ella se sienta en silencio y teje. Ese es mi mejor calmante, me llena de paz, aleja mi tensión y me da un sentido de seguridad infinita. Sin ella yo sería un pobre hombre. Con ella me parece triunfar en cualquier empresa”.

Esa mujer, sin ser un personaje conocido, con su actitud fue una importante transmisora de paz, que posibilitó la trayectoria exitosa de su esposo.

3) Para vivir

Para construir la paz, hay que empezar a estar en paz con nosotros mismos y con quien tenemos cerca. La falta de paz, que suele manifestarse en agobio, puede provenir de querer sacar adelante muchas cosas, e incluso a la vez. La atención se desparrama en varias actividades simultáneas, en lugar de concentrarse en una sola cosa. Al hacer una actividad se piensa en las que no hacemos.

Muchos trabajan pensando en las vacaciones y cuando están de vacaciones están pensando en el trabajo: siempre tienen la imaginación en otro lugar distinto. Por eso también el agobio nos quita atención para el cuidado de los demás.

Cuando se atiende a una persona, por ejemplo, se ha de tratar como si fuera la única, sin distraer nuestra imaginación con las personas que se verán después o con la actividad siguiente. Esto requiere disciplina de la imaginación.

Sugiere el Papa quitar los obstáculos que nos impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia: Se trata de desarrollar una mentalidad y una cultura del “cuidado”, para derrotar la indiferencia y el egoísmo. Además, la paz al ser sobre todo don de Dios; debe ser implorada con incesante oración. Entonces esa paz se convierte en posible si yo la tomo como tarea que me ha dado Dios.

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