A ocho meses de iniciado su gobierno, Andrés Manuel López Obrador ha mantenido contra viento y marea su conferencia mañanera, un ejercicio social y mediático por demás controversial pero que le sigue rindiendo frutos en materia de imagen y posicionamiento.

Son más de 150 mañaneras las que se han realizado desde diciembre del 2018, la gran mayoría en Palacio Nacional y algunas pocas en sus giras por el interior del país.

Es un ejercicio único a nivel internacional, quizás el único precedente fue el realizado por el propio AMLO durante su paso por la jefatura de gobierno del Distrito Federal de diciembre del año 2000 a julio del 2005.

En aquel entonces las conferencias se realizaban a las seis de la mañana y posteriormente López Obrador se reunía con sus colaboradores o con diversos grupos de la ciudad.

Gracias a esa actividad, Andrés Manuel logró incrementar su popularidad porque casi todos los días y a primera hora se difundía alguna declaración suya que rápidamente se posicionaba en la opinión pública.

Cuentan que las mañaneras no eran del todo gratas para el entonces presidente Vicente Fox y sus colaboradores, quienes veían como AMLO les robaba cámara y espacio en los medios de comunicación capitalinos y los nacionales.

De ahí que está práctica que en el pasado le brindó muy buenos resultados a López Obrador la haya retomado en cuanto asumió la Presidencia de la República.

Ahora las mañaneras son una hora más tarde, esto es a las siete de la mañana y regularmente de lunes a viernes, salvo cuando el mandatario sale de viaje o se atraviesa algún día festivo.

La mañanera ha sido muy polémica y en su inicio resultó para los medios y el público general muy atractiva y novedosa, pero al paso del tiempo ha perdido impacto sin dejar de reconocer que cumple todavía su objetivo: posicionar la imagen presidencial día tras día a nivel nacional.

Los puntos positivos son varios, quizás el más importante es que permite a los comunicadores obtener rápido y de primera mano la versión u opinión del primer mandatario sobre los diversos acontecimientos de interés.

AMLO la ha aprovechado para anunciar programas de su gobierno, atajar rumores, golpear a sus adversarios, desmentir a sus propios colaboradores y en algunas ocasiones para dar a conocer nombramientos y renuncias de su equipo de trabajo.

Es prácticamente un foro abierto ya que participan representantes de los medios más conocidos a nivel nacional, incluyendo reporteros de portales de internet de todos los colores y sabores.

También han intervenido dirigentes de grupos ciudadanos, etnias e incluso uno que otro advenedizo sin conexiones con medios de comunicación bien establecidos.

Los puntos negativos son numerosos:

AMLO brinda con frecuencia respuestas vagas y contradictorias sin la contundencia de datos duros y hechos comprobados.

Suele contestar todo lo que le preguntan, aun cuando los temas no sean de su incumbencia, pero al mismo tiempo elude asuntos cruciales.

“En ese tema no voy a opinar” o “yo tengo otros datos”, dice con fastidio.

Las mañaneras tienen una duración promedio de 85 minutos lo que es demasiado tiempo –más de una hora y media—dedicado a una práctica que se ha ido convirtiendo en una estrategia populista con fines de imagen política.

Si sumamos el tiempo que AMLO ha dedicado a responder preguntas intrascendentes o a las que no ha dado una respuesta convincente, veremos que son muchísimas las horas perdidas para un presidente cuya función principal es gobernar un país de manera eficiente y para ello no es necesario encarar a los medios todos los días.

Por supuesto que López Obrador ha puesto el ejemplo a tantos políticos pusilánimes y apocados que son incapaces de enfrentar las preguntas de periodistas porque no tienen las respuestas adecuadas o porque temen que le saquen sus “trapitos” al aire.

En resumen, las mañaneras han logrado algunos buenos resultados, pero ya es tiempo de que AMLO se dedique más a lo suyo y reduzca el tiempo y el ego invertidos en promover su imagen personal.

Vienen las noticias…

Por cierto, el Presiente dejó en claro que no regresará el cobro de la tenencia vehicular ni tampoco habrá reforma fiscal en el 2020, noticia que francamente tranquiliza a muchos mexicanos…

Otra vez la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, alborotó la bitachera con sus declaraciones, en esta ocasión admitió que el régimen negociaba con los grupos de autodefensas un acuerdo de desarme y de paz.

Algunos interpretaron que el diálogo era con el crimen organizado lo que provocó un escándalo nacional.