No todo fue negativo en el reciente acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos. A pesar de que Donald Trump impuso su voluntad y caprichos a través de sus controvertidos tweets, hay resultados positivos que vale la pena destacar.

En primer lugar que no se concretó la amenaza del mandatario norteamericano de aplicar aranceles a partir del pasado lunes.

Aquí escribimos el jueves que veíamos muy difícil que esto ocurriera porque en el fondo se trataba de una estrategia electoral que le funcionó de perlas al inquilino de la Casa Blanca.

No es la primera vez ni la última que lo hará con México a quien ya tomó de encargo. Recordará usted que meses atrás amenazó con cerrar indefinidamente la frontera ante el caos de migrantes, también en esa ocasión desistió días después tras obtener algunos acuerdos.

El grave peligro es que Trump le tomó la medida a México y tal como lo anticipó el fin de semana si México no coopera “siempre podremos regresar a nuestra anterior, muy rentable, posición de los aranceles”.

La realidad es que México se había desentendido de los acuerdos logrados meses atrás por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y su contraparte de Estados Unidos.

La postura liberal y supuestamente humanista de abrir la frontera sur a la migración prevaleció en los primeros seis meses del gobierno de López Obrador al grado que en mayo se registró el mayor número de arrestos de indocumentados de los últimos trece años en la frontera norteamericana.

Fueron en total 132,887 los inmigrantes detenidos en el mes citado lo que representa un aumento del 39% con respecto a abril y un ¡229 por ciento! en relación al mes de mayo del año pasado.

Ya imaginamos la reacción del impulsivo Trump a la hora de recibir tal informe en su escritorio de la Oficina Oval de la Casa Blanca. Debió citar de emergencia a sus principales asesores, entre ellos a su yerno Jared Kushner, para tomar la decisión de emprender la embestida contra México.

Quizás por ello, a sabiendas de que las autoridades mexicanas no habían cumplido lo pactado, López Obrador respondió con una carta sagaz dirigida a Trump al tiempo que enviaba una misión diplomática a Washington encabezada por el canciller Marcelo Ebrard.

Lo demás ya todos los conocemos, se consiguió un acuerdo poco después del mediodía del viernes 7 de junio que por cierto fue anunciado, una vez más, por el presidente Trump a través de un tweet.

Por el lado mexicano hay que celebrar que López Obrador asumió una posición prudente y hasta cierto punto amigable. Habría sido un desastre haber caído en los tradicionales reclamos nacionalistas de la izquierda mexicana hacia los Estados Unidos.

AMLO destacó la amistad de los mexicanos con el pueblo norteamericano lo que es muy cierto y destacable en un momento álgido como el que se vivió la semana pasada.

Hay que reconocer que a pesar de lo ganado por Trump, se cerró un acuerdo en pocos días y antes de que se llegara a la fecha anunciada por las pistolas de Trump para aplicar los aranceles.

No queremos imaginar la tormenta de ataques que se habrían pronunciado en el mitin de Tijuana del sábado y el nubarrón económico con el que México habría amanecido ayer lunes de no haberse alcanzado el convenio.

La lección para López Obrador y su gobierno fue clara y contundente. Hay temas como la migración y el narcotráfico en donde México y Estados Unidos llevan colaborando muchos años y no es factible de la noche a la mañana abrir las fronteras ni tampoco aflojar en la lucha contra los capos de la droga.

Este último es por cierto un asunto que preocupa ampliamente a los primos yanquis y que seguramente lo harán notar en cualquier momento. ¿Creen que la primera potencia mundial se va a quedar con los brazos cruzados cuando en su país vecino del sur mueren asesinados más de 30 mil personas al año?

En suma, México recibió un fuerte correctivo por parte del tío Sam por desatender sus compromisos. Por suerte la sangre no llegó al río y se consiguió evitar una debacle mayor. López Obrador entendió el mensaje y supo rectificar a tiempo.

Noticia final…

La austeridad impuesta por el actual régimen quedó en entredicho durante el mitin del sábado en Tijuana al que acudieron secretarios, gobernadores, diputados, senadores y cientos de funcionarios públicos. Aviones, hoteles y restaurantes estuvieron al tope. ¿Cuánto habrá costado el multitudinario evento? ¿Fue a costa del erario o acaso cada funcionario lo pagó de su bolsillo?