A casi una semana de la toma de protesta del nuevo presidente mexicano, las aguas tienden a aquietarse luego de las sacudidas que levantaron sus discursos y algunos de sus primeros anuncios.

La parte positiva es que los mercados financieros no se desplomaron como tampoco la moneda azteca a pesar de las acres críticas de AMLO contra el neoliberalismo y su confirmación del no al aeropuerto en Texcoco.

México logró transitar una vez más en medio de un marco de paz social y política hacia otro sexenio dentro de la vida democrática que iniciara en el año 2000 cuando el PRI entregó la presidencia a otro partido luego de setenta años de mantener el poder.

La democracia no es perfecta, vaya ni siquiera es un camino seguro hacia el progreso y el desarrollo como ya lo hemos visto en multitud de países que no pueden superar el atraso y la pobreza a pesar de su sistema democrático.

Sin embargo, la democracia es el sistema político que garantiza mejor el respeto a un régimen de libertades y a los derechos humanos.

Un país sin democracia y sin libertades difícilmente logra subsistir o progresar de manera sostenida y permanente. La Unión Soviética con su sistema comunista sucumbió luego de siete décadas, lo mismo ocurrió con el fascismo europeo del siglo pasado.

China, con su régimen autoritario, ha logrado avanzar en materia económica, pero gracias a la presión ciudadana por mayor libertad y respeto a los derechos ciudadanos está logrando cambios sociales paulatinos y constantes.

España es un buen ejemplo de lo que puede construirse a través de la democracia. En 1976 se inició la transición luego de treinta años de dictadura y cuando esa nación era considerada como el patito feo de Europa.

En poco más de una década los españoles lograron insertarse en el libre mercado mundial y convertirse en la quinta economía por tamaño en la Unión Europea y en la decimotercera a nivel mundial en términos nominales.

Todo ello sin olvidar que España tiene una población de apenas 47 millones de habitantes con un territorio menor al de Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, Turquía y no se diga Rusia.

Aunque no estemos de acuerdo con el plan de gobierno y algunos postulados del nuevo régimen, conviene recordar que la democracia exige respeto, tolerancia y aceptación cuando las acciones se llevan a cabo dentro del marco de la ley.

Andrés Manuel López Obrador será sin duda un presidente distinto a los más recientes. Sus rasgos populistas, su visión nacionalista y su marcada austeridad marcarán una notable diferencia.

Por el camino democrático que ha recorrido el país y por el avance de sus instituciones no hay que tener miedo a los cambios ni tampoco creer que una sola persona y su grupo llevarán a México al desfiladero.

La historia de Venezuela y Cuba es desigual a la nuestra, los mexicanos jamás permitiremos que sean imitados sus modelos económicos y menos sus sistemas políticos.

Tampoco debemos pensar que López Obrador resolverá en seis años los problemas más graves de la nación, basta que cumpla sus promesas de exterminar la corrupción y la inseguridad para darnos por bien servidos.

Lo demás –crecimiento económico, desarrollo social y combate a la pobreza—se dará por añadidura siempre y cuando el nuevo gobierno respete nuestros sistema de libertades y promueva la inversión y el empleo.

No soñemos más y pongámonos todos a trabajar sin perder tiempo en descalificar a los nuevos gobernantes. Tocará a los mexicanos sacar al país adelante.

Noticias en serie…

La sonorense Claudia Pavlovich ya no es la única mujer en la Conferencia de Gobernadores de México (Conago), acaba de ingresar la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y de no ocurrir una sorpresa pronto se unirá al grupo la gobernadora electa de Puebla, Martha Érika Alonso, esposa del senador Rafael Moreno Valle… Muy acertada la propuesta del nuevo director del IMSS, Germán Martínez, en el sentido de incorporar el seguro popular a dicho organismo.

Pregunta: ¿por qué no hacer lo mismo con tantas instituciones de salud paralelas como el Issste federal y los estatales? Sería conveniente contar con una institución sólida nacional que a su vez utilice servicios médicos del sector privado, similar al medicare y al medicaid de los Estados Unidos.

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