pumas aficionCIUDAD DE MÉXICO.- De poco sirvió el fuerte dispositivo de seguridad que instalaron en las inmediaciones del Estadio Azteca, previo al duelo entre Cruz Azul y Pumas.

En la puerta ocho del estacionamiento del Coloso de Santa Úrsula, se desplegó un bunker para canalizar las barras auriazules; sin embargo, gran parte de los grupos de animación burlaron la seguridad.

En carros particulares, motos y a pie, fueron llegando por otras puertas las barras auriazules para hacer del estacionamiento del Estadio Azteca su casa.

Algunos vendían gorras o pulseras, otros repartían boletos y los más despreocupados bebían alcohol como ya es una costumbre.

Los trapos que están prohibidos dentro de los estadios del futbol mexicano no faltaron. Los policías únicamente veían y algunos invitaban a los aficionados a ingresar al Azteca.

Lo cierto, es que el Sábado de Gloria poco ayudó. La afición auriazul no realizó una invasión como acostumbra cuando visita el Coloso de Santa Úrsula.

El Universal / MME 20/04/19