Morena y gobierno aprietan por Guardia; 9 votos la clave

Con una operación política de doble pinza, de un lado negociaciones privadas en Gobernación entre el gabinete de seguridad y los gobernadores del PRI, y del otro Ricardo Monreal en el Senado, tratando de convencer a los priistas que cedan en sus condiciones, ayer el gobierno federal y la bancada de Morena intensificaron la presión para votar y aprobar en próximos días la Guardia Nacional. El problema es que, sin los votos del PAN, que endureció su negativa, y sin "convencer" a algunos priistas, Morena y sus aliados no alcanzan los votos para la mayoría calificada y necesitan al menos nueve votos de senadores de oposición para lograrla.

¿De dónde saldrían esos nueve votos? La apuesta de López Obrador es otra vez a la alianza PRI-Morena, ante la cerrazón de los panistas. Y ayer, aunque la bancada priista encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu salió a reiterar que no aprobarán el dictamen tal como lo mandó el presidente, los gobernadores de su partido se vieron dialogantes y colaborativos en la reunión que tuvieron en Gobernación, con la secretaria Olga Sánchez Cordero y los titulares de Sedena, Luis Cresencio Sandoval; de Marina, Rafael Ojeda; de Seguridad, Alfonso Durazo y el consejero Jurídico, Julio Scherer.

11 de 12 gobernadores priistas —faltó Claudia Pavlovich, de gira por España— le dieron su apoyo "total e incondicional" a la iniciativa del presidente López Obrador para la Guardia Nacional. Dijeron ser los principales afectados por la inseguridad en sus estados y los que más necesitan el apoyo de un cuerpo nacional y se comprometieron con el gabinete de seguridad —con quienes se tomaron foto del recuerdo sonrientes y contentos— a "hablar con los senadores de nuestros estados para que apoyen la iniciativa". Ayer mismo, en la bancada priista del Senado reconocían que "sí hay presiones" de los mandatarios a senadores para que voten a favor de la Guardia.

Por la tarde, en la reunión de las Comisiones Unidas de Seguridad y de Puntos Constitucionales, el bloque de senadores de PAN-PRI, PRD, MC y el independiente Álvarez Icaza se levantaron y abandonaron la reunión ante la insistencia de Morena de votar un dictamen que endurece la iniciativa original del presidente y es distinto al aprobado en Cámara de Diputados, pues recupera el famoso 4to. transitorio cuya eliminación molestó a López Obrador. El rompimiento se dio cuando Eduardo Ramírez, presidente de la Comisión de Puntos —de la burbuja de Monreal— dijo que el dictamen presentado no era el definitivo, que cambiaría y que podían seguir negociando en comisiones, pero tenía que votarse ayer mismo para cumplir el trámite. Sin la oposición y sólo con los votos de Morena, ese dictamen fue aprobado.

Anoche se comentaba que Morena quiere meter a primera lectura el dictamen de la Guardia entre martes y jueves. Si eso ocurre, habría tres escenarios: que se vote y si no alcanzan mayoría, culpen a la oposición de obstaculizar la Guardia; que reabran la negociación y acepten cambios y consigan los votos opositores; y tercero que ya tengan algún "acuerdo político" inconfesable para obtener los nueve votos de priistas y de otro partido, que pudieran ser incluso panistas.

Al final, la clave está en los números. Morena y aliados tienen 76 votos, mientras el bloque PAN, PRI, MC, PRD e independiente reúnen 52. Pero en proyecciones hechas en las bancadas, se menciona que si asistieran los 128 senadores a la sesión donde se vote, la mayoría calificada serían 85 votos y Morena sólo necesitaría 9; pero si baja la asistencia también son menos votos para la mayoría; por ejemplo, con 124 presentes se requieren 83 votos, y con 7 el gobierno la saca, o con 112, 78 votos alcanzan y Morena sólo necesitaría 2. Y así, entre menos senadores, más fácil sería para la bancada morenista y para el gobierno aprobar la Guardia Nacional.

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