La desilusión sólo se da en la ilusión.
Florestán

La victoria electoral de Donald Trump, el martes en Estados Unidos, que lo llevará a la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero, produjo, al menos a mí, una sensación de desolación, no solo derivada de mi doble equivocación pública e interna, que no sería candidato y de serlo, que no ganaría las elecciones. Y fue candidato y ganó la elección.

Ese desazón es ante el agujero negro de lo conocido, de un hombre arrebatado, que no está en control de sus emociones, el menos preparado en la historia moderna de Estados Unidos para ser su presidente, el que nunca ha hecho nada por nadie que no sea él mismo, el que revivió el discurso del odio y la violencia, de la persecución racista; el que jurará como el presidente de la nación más poderosa del mundo y con un desprecio enfermizo contra los mexicanos, que iniciará una era imposible de predecir porque él es impredecible, aunque para algunos sea todo lo contrario, muy predecible.

En este escenario hay que hacer un recuento de daños personales de quienes se subieron a la campaña electoral en Estados Unidos y a los que subieron.
Afectados por este resultado Margarita Zavala, pues la victoria de Hillary le hubiera dado argumentos de que si allí se puede, aquí también.
Marcelo Ebrard, quien se exhibió como operador del voto latino para Clinton.

Carlos Slim, al que Trump acusó por su nombre de operar la campaña del New York Times en su contra, lo que el diario desmintió, pero luego se enganchó por su cercanía y amistad con los Clinton, declarando que no sabía nada de economía y que dispararía la inflación al 35 por ciento, de lo que aquel tomó nota.

También, los partidos políticos mexicanos, PRI, PAN, PRD, Morena, por el mensaje que se extiende y repite: la sociedad va contra las formas y personajes establecidos.

Y los más perjudicados, millones y millones de paisanos que desde el martes por la noche han ahondado su soledad, su orfandad y su temor por el futuro que para ellos es presente en todo momento.

RETALES
1.- VIÁTICOS.- ¿De qué sirvió el viaje todo pagado de los seis senadores encabezados por la panista Mariana Gómez del Campo para promover un día el voto latino en Washington a favor de Hillary Clinton? ¿Esa fue su aportación? Se pasan con el turismo legislativo;

2. ENCUENTRO.- Hoy deben reunirse por primera vez Ricardo Anaya y Margarita Zavala, ya recuperada de la operación en los ojos. Pondrán cartas sobre la mesa y ella lo emplazará a él a definirse: si va a ser o no candidato presidencial, como ella quiere serlo y encabeza las encuestas; y

3. RÉPLICA.- El pleno de la Corte desechó por mayoría abrumadora el nuevo intento de Morena-PRD de blindar a los suyos haciendo valer el derecho de réplica hasta en los asuntos ciertos, verdaderos y documentados. Se impuso el respeto a la libertad de expresión. Pero ya volverán.

Nos vemos mañana, pero en privado.