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Miércoles, 22 de Octubre de 2014

EXPRESO - Periódico líder en noticias de Sonora

Cultivo de chiltepín, una meta superada

Aunque no fue nada fácil, después de un año comenzaron las primeras cosechas del producto originario de Sonora. (Sergio García / EXPRESOWEB)HUACHINERA, SON.- Domesticar el chiltepín se ha convertido en un reto que ha comenzado a dar dividendos para algunos pobladores de la sierra sonorense, como es el caso de Conrado Quirós Raygoza.

 

Este joven, hijo de gente serrana, partió un día a educarse en Estados Unidos, donde llegó a volar aviones de guerra, recorrer el mundo, como el sudeste asiático hasta ser un experto piloto.

 

Pero el cariño a la tierra lo hicieron volver y comenzar a cultivar la tierra de sus padres y abuelos, incluso realizando experimentos con cultivos como frijol, uva y chiltepines.

 

Como no consiguieron quién les vendiera las plántulas del chiltepín, ellos mismos consiguieron la semilla directo del monte de la sierra sonorense y produjeron los almácigos para después trasplantarlos en el campo agrícola.

 

Camino de aprendizaje

Desde hace dos años colocó las primeras plantas de chiltepín y comenzó un largo y difícil camino de aprendizaje sobre la planta sonorense y que es la más añorada cuando éstos se encuentran lejos del suelo donde han nacido.

 

“Batallamos mucho, el chiltepín es dificilísimo de cuidar.

 

Te vas una semana del campo y vuelves y la mata está seca, un panorama desolador; luego el agua es muy difícil medirla, además de los tiempos de riego”, comentó Quirós Raygoza.

 

Luego viene el caso de las plagas, las hierbas y el clima, entre otros aspectos que se deben cuidar, señaló.

 

Pero luego del primer año, comenzó la satisfacción de lograr una cosecha y las primeras ganancias, luego de cientos de miles de pesos invertidos en materiales y recursos humanos.

 

La cosecha

Recolectar el chiltepín lleva de tres a nueve semanas, generando una buena mano de obra, tan necesaria en los pueblos de la sierra.

 

Durante todo el año cada hectárea requiere dos empleados permanentes, para el riego, protección y la nutrición de la planta, pero en la cosecha se emplean de 20 a 25 personas.

 

Quirós Raygoza dijo que tiene cuatro hectáreas sembradas de chiltepín silvestre de Sonora.

 

Por cada bote de un litro que sea cosechado se paga al jornalero o jornalera 50 pesos, de manera que ganan hasta 500 pesos diarios, dependiendo de la aplicación en el trabajo.

 

Desgraciadamente es difícil conseguir empleados para la cosecha, ya que la gente de la sierra no quiere este tipo de empleos, por lo que piensa traer jornaleros de Chihuahua, “aunque lo ideal es que la gente local se quede con estos empleos”.

 

La venta Quirós Raygoza explica que el 80% del chiltepín es enviado para su venta en Estados Unidos, donde la libra tiene un costo de 40 dólares, mientras que en México el costo es de mil a mil 200 pesos por kilo.

 

El producto es colocado en Estados Unidos para su venta sobre todo a los mexicanos radicados allá; también es vendido a mayoristas, que lo comercializan entre los sonorenses que viven en Arizona.

 

De esta manera Huachinera y algunos pueblos de la sierra se benefi cian del espíritu emprendedor de un hombre de la sierra que quizo volver a su pueblo para generar empresa y empleos en un área poco explorada como es el cultivo del chiltepín.

 

EXP/SG/JJ/SEP/2013/

Cultivo de chiltepín, una meta superada