dia delpadreNOGALES, SON.- Por segunda ocasión en nueve años, Pedro González se reunió con su hijo Nahum a través de las barras del muro fronterizo, ya que después de trabajar por más de 10 años en los Estados Unidos, fue deportado, por lo que ahora no puede regresar a vivir con sus tres hijos y esposa.

Este encuentro en el límite de México y Estados Unidos, se dio con motivo del día del padre, tradición que inició Pedro con su hijo apenas este año, después de no haberlo visto por ocho años, ya que el mas pequeño de su hogar no podía acercarse a la frontera sin el temor de ser deportado, pero afortunadamente Nahum ahora forma parte de los jóvenes permitidos por el gobierno estadounidense para vivir y estudiar en el país del norte bajo la ley DACA, lo que lo deja sentir y ver a su padre entre los barrotes.

“Pues cuando entró la recesión perdí mi empleo en los Estados Unidos, se puso difícil para trabajar, entonces me vine a llevar cosas de aquí para allá como queso, tortillas, dulces para vender allá, porque también allá esta duro trabajar, pero me agarraron, me quitaron la visa y me separaron de mis hijos, me fui a Magdalena de donde es mi familia, ya tengo nueve años sin abrazar a mi familia y ocho sin verlos, en este año empezamos a venir a la línea, porque antes estaba más peligroso”, expreso el señor González.

González dijo que ahora acude solo a darle consejos a sus hijos, preguntarles cómo les va allá y cómo está su esposa, quien teme también a la deportación por lo cual no se acerca a la frontera, ya que tanto Nahum como sus hermanos tienen una vida en Estados Unidos y son mayores de edad, dos de ellos casados con personas estadounidenses por lo que pueden cruzar sin problemas la línea divisoria.

“Mejor amigo no va a tener que su papá, mejor confidente no va a tener, de perdida lo veo por aquí por entre los barrotes, pero estábamos todos muy perdidos, yo siempre les mande el poco dinero que tenía aquí en México a los Estados Unidos, se los mandaba y ahora pues me cuido solo en mi rancho en Magdalena y cuando se puede venimos a la línea a vernos, pero es una injusticia esto del muro, habemos miles que estamos con un dolor latentes, que nos vence, ver a mis hijos por entre los barrotes de este muro, pero por lo menos lo toco, lo acaricio, lo veo, le pego sus coscorrones cuando se deja”, manifestó. 

Tanto Pedro como Nahum, esperan algún día mejorar la situación migratoria de su padre, ya que de acuerdo a sus palabras, es difícil e injusto que no puedan convivir de manera normal con su papá, pero esto aún se ve distante, por las actuales órdenes que ha girado el presidente Donald J. Trump. 

“Pues si tenemos posibilidades de que el venga al otro lado, pero número uno necesitamos mucho dinero, pero por mientras pues por el muro y que dios nos bendiga a los que estamos en esta situación porque es muy difícil ver a mi papa y no poder abrazarlo”, comentó Nahum.

EXP/REF/FRU/JUN/2017