HERMOSILLO, SON.- Como lo dijo el dramaturgo español Jacinto Benavente: “El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece”, y con la posesión de ese sentimiento tan fuerte, la bonita Beatriz Félix Bloch y el apuesto Juan Carlos Pavlovich Pedrín juraron amarse y respetarse hasta el final de sus días.

Dicho juramento fue pronunciado ante el altar de la Parroquia del Espíritu Santo, que fue alumbrado por los cirios y aromatizado por frescas flores blancas para la ceremonia.

Culminado el oficio nupcial, los festejados, sus padres Beatriz Bloch de Félix y Carlos Armando Félix Castro, Gloria Pedrín de Pavlovich y Felipe Pavlovich del Rasso, y el resto de sus seres queridos, se trasladaron a la residencia de la familia Félix Bloch, donde fueron recibidos con un exquisito menú que el novio, aprovechando su talento como chef, preparó para sorprender y consentir el paladar de su esposa e invitados.