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FRANCIA.-  Para el profesor tabasqueño Jaime Sánchez no era más una opción seguir cruzado de brazos. Asegura que estaba obligado a actuar ante la anunciada tragedia humanitaria por la construcción del muro fronterizo.


No podía seguir hablando con mis alumnos sobre solidaridad y servicio humanitario cuando sabía que era posible actuar y ayudar a los migrantes”, dice el profesor de moral y filosofía del liceo La Mennais. “Por esto estoy aquí, para que no quede sólo en intenciones”, continúa, mostrando gran ánimo y ocultando el cansancio de haber conducido por más de nueve horas.


El egresado de la Universidad de Veracruz ha decidido intervenir, pero no en el norte de su país natal, sino en la frontera francesa más próxima a Gran Bretaña, el puerto de Calais, en donde se construye un muro de hormigón para tratar de desmotivar los flujos migratorios ilícitos hacia tierra británica. El muro, conocido como “la pared antiilusiones”, es un proyecto de más de 2.5 millones de euros, financiado por Gran Bretaña y que consiste en el despliegue de placas de concreto de cuatro metros de altura, reforzadas con cámaras de seguridad y alambres de espino.


El plan es prolongar la actual valla metálica, de aproximadamente 30 kilómetros, que resguarda el puerto y la única autopista. La barrera fue construida en respuesta a la masiva llegada de indocumentados y el aumento de casos de personas que intentan ingresar a Gran Bretaña infiltrándose en embarcaciones, contenedores, camiones y vehículos privados que usan los servicios del ferry que conecta Calais con la costa inglesa de Dover.  Un portavoz de la prefectura de Calais informó que los trabajos marchan conforme al calendario previsto y el muro deberá estar listo a finales de año.


Las autoridades han anunciado que el lunes inicia el desmantelamiento de “la Jungla”, un campamento improvisado localizado en Calais y en donde habitan entre 6 mil y 10 mil indocumentados en condiciones lamentables. Existe la preocupación de que su cierre acelere los planes de las personas que tienen previsto tomar camino hacia el Reino Unido.


“Es muy triste ver lo que aquí está pasando, y que Francia olvide que fue un país emisor de migrantes durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. Los migrantes franceses fueron recibidos en Europa y otros países, pero ya se olvidaron. Por eso aquí vemos voluntarios ingleses y no franceses”, sostiene Sánchez.


Esperanza entre la indiferencia. “Pero entre toda esta indiferencia veo esperanza en los jóvenes. Y la mejor forma de despertar ese espíritu crítico que llevan dentro es dándoles la oportunidad de que miren con sus propios ojos la realidades del migrante”.


Residente en el departamento francés de Morbihan desde hace 10 años, el académico mexicano pretende involucrarse en la crisis migratoria de Calais creando un puente humanitario con la región donde vive, la próspera Bretaña, tierra de Jean Marie Le Pen, fundador del partido de extrema derecha Frente Nacional, hoy encabezado por su hija Marine.


El plan tomará forma enviando estudiantes para que realicen actividades humanitarias, de manera que a su regreso se conviertan en embajadores promotores de la integración de las minorías. El primer grupo llegará el 7 de noviembre y trabajará conjuntamente con organizaciones locales como L’Auberge des Migrants.


Mi motivación es México, lo que está pasando con mis paisanos en la frontera con Estados Unidos y con los migrantes en la frontera con Guatemala. Allá no puedo intervenir, pero aquí sí. Al final estamos hablando de personas y de un fenómeno social que destruye familias y separa a hijos de sus madres”, asegura Sánchez.

 

Organizaciones
En entrevista, Clare Moseley, fundadora de una de las principales organizaciones de asistencia de migrantes, Care4Calais, afirma que la edificación del muro sólo provocará que las personas opten por rutas mucho más riesgosas para cruzar el Canal de la Mancha.


“El muro de Calais no va a funcionar. Están pensando demoler el campamento diciendo que no van a regresar [los migrantes]. Si es así ¿Por qué necesitas un muro? Es muy extraño que construyan un muro cuando hay declaraciones de que no van a permitir que regresen los campamentos”, dice Moseley, quien desde el año pasado brinda asistencia en “la Jungla”.


Por otro lado, señala, citando estudios académicos británicos, que el enfoque de seguridad del muro no ayudará a resolver el problema de fondo.


Los refugiados no tienen otra opción, por definición están huyendo y tienen que escapar, por lo que seguirán viniendo. Lo que harán todas las medidas de seguridad es exponerlos a un mayor peligro debido a que tendrán que tomar más riesgos”, dice.


El mismo análisis hace Sylvain de Saturne, de la organización L’Auberge des Migrants, quien califica el muro como un mensaje político de cara a las elecciones presidenciales de 2017.


Esta pared es un símbolo de la política disuasoria que se vive desde hace años en Francia y Gran Bretaña. No parará a la gente, sólo es para mostrar que está cerrado, es sólo un símbolo, nada más”, indica Sylvain.

 

El Universal / RDlMB 23/10/16