sismos deslaves 22092017ej 12DENVER, EU.- El hecho de que hayan ocurrido dos grandes sismos en México con sólo 12 días de separación “es probablemente una infortunada expresión del amplio proceso de los terremotos”, señaló el geofísico Gavin Hayes, del Centro Nacional de Información de Terremotos (NEIC).

"No creemos que los dos terremotos estén asociados”, indicó Hayes al hablar del sismo de 8.1 grados Richter registrado en las costas de Chiapas y Oaxaca el pasado 7 de septiembre y el de 7.1 de magnitud, que ocurrió el pasado 19 de septiembre.
“México siempre ha tenido un alto peligro sísmico y sucede que estos dos terremotos solo ocurrieron cercanos en el tiempo”. “Septiembre no es un mes especial para los terremotos en México”, aseguró Hayes al sostener que la actividad sísmica es normal para la ubicación de ese país.

El hecho de que el terremoto del pasado martes ocurrió justo en el día en el que 32 años antes se registró un sismo que destruyó una buena parte de la Ciudad de México, “también es una increíble coincidencia”, dijo el especialista.

“El evento de 1985 está también muy alejado del de 7.1 del pasado martes. No hay ninguna conexión entre los dos. Es sólo el azar el que hayan ocurrido en el mismo día”, comentó Hayes.
“No creemos que sea algo inesperado. Ciertamente es inusual para un país experimentar dos grandes eventos en tan corto periodo de tiempo, pero dado lo que sabemos de los terremotos, eso no es inesperado”, aseguró.

La alta actividad sísmica en México ocurre porque ese país está asentado sobre una gran zona de subducción, donde la Placa Oceánica de Cocos, debajo del Océano Pacífico, se mueve hacia el noroeste hundiéndose debajo de las placas continentales de Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, explicó Hayes.

“Ese proceso de subducción genera muchos terremotos en México. Ustedes (los mexicanos) tienen una larga historia de grandes terremotos a lo largo de la línea costera, como el de 1985, que destruyó una parte de la Ciudad de México” dijo Hayes.

Están también los terremotos interplaca que son fallas, en este caso dentro de la Placa de Cocos, que ocurren con frecuencia “y en esta vez tuvieron dos que fueron muy grandes”, indicó.
Los sismos registrados este mes en México son considerados oficialmente como terremotos interplaca.

En México, dijo el experto, la Placa de Cocos empieza a hundirse debajo de la costa del Pacífico y se expande horizontalmente debajo de México antes de que comience otra vez a descender hacia el manto, la capa de la tierra que se encuentra entre la corteza y el núcleo.

“La transición entre la expansión horizontal y el descenso está justamente debajo (a unos 50 kilómetros) de la Ciudad de México", indicó.
“Es ahí donde pasó el terremoto de este martes y es por eso que el estremecimiento fue tan severo en la Ciudad de México”, expuso Hayes, quien aseveró que los dos pasados sismos se diferencian del ocurrido en 1985.
“Lo tectónico es diferente”, explicó el geofísico. “El evento de 1985 es lo que denominamos un terremoto 'Megathrust', que ocurren en las zonas de subducción en las fronteras de convergencia de dos placas, la Placa Oceánica de Cocos y la Placa Superior de Norteamérica”, agregó.

Monitoreo de los peligros geológicos

Hayes es uno de los más de 20 científicos que laboran en el Centro Nacional de Información en Terremotos, en Golden, un suburbio al oeste de Denver.

El Centro ocupa el cuarto piso de un edificio del Servicio Geológico de Estados Unidos dedicado exclusivamente al estudio y monitoreo de los peligros geológicos del planeta incluyendo deslaves, volcanes, terremotos y demás.

En el NEIC, los científicos disponen de un sistema que enlaza en tiempo real a más de dos mil estaciones sismográficas alrededor del mundo. Una red sismográfica global en la que participan instituciones y gobiernos de distintos países.

De esta forma, cuando un terremoto ocurre en algún lugar del planeta, el personal del Centro es capaz de analizar los datos y ubicar con exactitud el punto del epicentro del evento y la intensidad del mismo.

El NEIC tiene el compromiso de liberar luego esa información al público, en un proceso que no debe tomar más de 20 minutos tras ocurrido el terremoto, pero es revisada por un analista. "No liberamos información automática”, explicó Hayes.

“Nos enfocamos en asegurarnos que la ubicación y la magnitud es exacta antes de liberar la información, por eso el proceso toma un poco más”, indicó.

Luego de proporcionar esos datos iniciales, los científicos en el NEIC proceden a realizar lo que se conoce como “Pronta Evaluación para Respuesta a un Terremoto Global”.

Bajo una fórmula y algoritmo matemático, los científicos evalúan los datos del estremecimiento del suelo, en relación con la densidad demográfica y la infraestructura de la zona, para estimar el número de muertos y el nivel de pérdidas económicas que un terremoto puede ocasionar.

Esos datos también son dados a conocer al público a través de internet media hora después de que ocurre un gran terremoto.

En el caso del sismo del pasado martes en la Ciudad de México, el NEIC estimó que el movimiento telúrico ocasionaría entre 100 y mil fatalidades, así como pérdidas económicas por millones de dólares.

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